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Hoy os dejo con la reseña de una novela que me sorprendió mucho, pues hasta finalizarla no sabía -ni podía imaginar- que había sido escrito hace más de 50 años. Antes de desvelar el porqué, os dejo como siempre con el argumento de la novela y la imagen de portada (he escogido la francesa porque me gusta más):


9782258107441

Nueva York, 1945. Anne, una joven de provincias, llega a la gran manzana con su maleta cargada de sueños y la esperanza de encontrar un trabajo y al amor de su vida. Allí conocerá a Neely, una actriz de segunda con suficiente talento para convertirse en estrella; y a Jennifer, una espectacular belleza rubia siempre colgada del brazo de ricos y famosos, y cuyo objetivo es abrirse camino en el mundo del espectáculo. Las tres amigas tienen en común sus sueños y ambiciones por llegar a lo más alto, además de su tendencia a sentirse atraídas por el hombre equivocado. Éste es el punto de partida que toma Jacqueline Susann para mostrarnos, a lo largo de veinte años, la vida de estas tres mujeres, un apasionante relato sobre el mundo del espectáculo de Broadway y Hollywood, sobre la excitante vida nocturna de Nueva York y París y sobre el mundo de las drogas, el sexo y el alcohol. El retrato de toda una época en un mundo donde la belleza y la juventud son un arma de doble filo y en el que la fama y la fortuna no siempre son suficientes para conseguir la felicidad. La historia de tres mujeres que se embarcarán en una vertiginosa carrera camino del estrellato aun a costa de su propia destrucción.


Cuando comencé la novela, pensé que iba a ser la clásica historia ñoña. He leído ya muchas sagas familiares o de amistades a lo largo de los años. La verdad es que casi se desdibujan en mi mente: las novelas de Kate Morton sin ir más lejos -más centradas en temas familiares- y otras muchas novelas como El baile de las luciérnagas, que reseñé recientemente o Las amigas de ojos negros, que leí el año pasado.

Pero enseguida me di cuenta de que esta historia no tenía nada de cursi. De hecho, si tuviera que comparársela con un objeto, podríamos decir que al principio me la imaginaba como una nube rosada y blanda, y terminé dándome cuenta de que más bien se trataba de un bloque de hielo con aristas afiladas y relucientes.

Esta novela tiene un detalle muy curioso, y es que aunque transcurre entre la década de los 40 y los 60, jamás hubiera imaginado que se había escrito de verdad en esa época. Estamos hablando de una historia que transcurre hace más de cincuenta años, pero que aparte de la ausencia de móviles y otros dispositivos modernos, bien podría suceder hoy en día. Exceptuando algunas ideas anticuadas sobre el matrimonio y la forma de comportarse de la sociedad en general, no tuve la sensación de estar leyendo algo de otra época.

En el libro se nos habla de tres mujeres que terminan haciéndose amigas pese a las diferencias abismales que hay entre ellas: Anne, Jennifer y Nelly, aunque en un principio la historia se centra más en Anne. De las tres, la única que no evoluciona demasiado bajo mi punto de vista es Jennifer, que siempre sigue en su línea esnob y despreocupada (debo mencionar que su historia me resulta bastante absurda y poco creíble, sobre todo lo que sucede hacia el final de la novela, no diré más para no hacer spoiler). En cuanto a Anne, evoluciona en su justa medida, en cierto modo cayendo en una espiral decadente a medida que va perdiendo su idealismo y aceptando una realidad sórdida y triste, que la deja sin fuerzas para seguir luchando. Por último, Nelly es, sin duda alguna, la que más evoluciona de las tres: pasa de ser un personaje tierno e infantil , en apareciencia inofensivo, a convertirse en una mujer de gran éxito y talento, pero también autodestructiva, tóxica, manipuladora y egoísta. El contraste es brutal y me parece increíble lo bien descrita que está su evolución y su caída al abismo.

Creo que cualquier expresión artística (un libro, una obra pictórica, una fotografía o lo que sea) tiene valor mientras nos haga sentir algo, sea positivo o negativo. Este libro me hizo sentir muchas cosas, en su mayoría negativas, e incluso iría más lejos y diría que si tenéis alguna tendencia destructiva o baja autoestima, el libro puede actuar como trigger, como se suele decir en inglés. Es fácil dejarse llevar por ese mundo obsesivo de perfección, delgadez y juventud eternas que nos vende Hollywood, incluso aunque nosotros no seamos famosos. Hoy en día nos vemos enfrentados constantemente al bodyshaming, a textos e imágenes que nos lavan el cerebro y nos obligan a creer que nunca seremos lo bastante delgados, lo bastante guapos, lo bastante jóvenes. En suma, que no valemos nada si nos nos parecemos a ese ideal de belleza. Vivimos rodeados de revistas llenas de artículos sobre cómo perder peso, afinar nuestra cintura, redondear nuestros gluteos, maquillarnos a la perfección, estar tonificadas, rejuvenecernos, combinados como anuncios de cremas milagrosas, maquillajes, bañadores y ropa llevados por supermodelos retocadas con Photoshop… ¿Se supone que no debe afectarnos?

Lo más triste del caso es la inmensa hipocresía de este tipo de publicaciones, pues por en medio de todo este culto obsesivo al cuerpo, nos aparecen otro tipo de artículos que nos enseñan a ser naturales y querernos a nosotros mismos. Otra farsa: básicamente, no solo tenemos que maquillarnos por fuera, también por dentro. Hay que dar la impresión de que somos positivos, de que estamos satisfechos con nuestro aspecto y no le damos importancia, que poseemos una belleza natural que no necesita retoques. Todo ello mientras nos morimos de hambre y nos matamos en el gimnasio, aparte de gastarnos el sueldo en ropa y potingues.

En el libro, las protagonistas (especialmente Nelly) llegan a atiborrarse de pastillas para dormir, para mantenerse despiertas y con energía después, y para adelgazar. Acaban dependiendo de las drogas, en suma, para ser capaces de vivir. Se convierten en zombies, atrapadas en una vida que no desean, dejándose llevar por la corriente, cada vez más débiles y vencidas. Aceptan traiciones y amores postizos y se autoengañan para seguir adelante. Prefieren la pérdida de su salud y de su tiempo, incluso la muerte, antes que la vejez, la fealdad, la pérdida del éxito, la gordura o la pobreza. Y lo peor es que en el libro no hay moraleja ni finales felices, más bien al contrario. De hecho, apenas hay romanticismo o amor real: casi todos los sentimientos que aparecen en el libro son falsos o terminan siéndolo. Se nos presentan vidas de cartón, tragicomedias absurdas que los protagonistas se ven obligados a representar para seguir adelante. Los personajes acaban convertidos en marionetas cuyos hilos son manejados por sus propios delirios de grandeza, sus ambiciones y un falso concepto de lo que es la vida.

La novela me dejó con un mal sabor de boca. Me hubiera gustado que terminara de otro modo, pero entonces el concepto que pretende ilustrar no habría sido tan auténtico ni habría causado tanto impacto. Me gustó y la odié al mismo tiempo, quería saber más y más, pero al mismo tiempo despreciaba a los personajes. Tuve ganas de sacudir a las tres protagonistas en múltiples ocasiones. Como parte negativa, también debo señalar que en demasiadas ocasiones la historia resulta algo repetitiva. Por ejemplo, con Nelly, que repite las mismas conductas una y otra vez y termina aburriendo un poco. Su forma de hablar tampoco me gustaba, aunque sé que pretendía demostrar que no es más que una tontaina sin modales ni educación que se hace famosa demasiado pronto.

No mencionaré más detalles para no chafaros la novela; en mis reseñas siempre prefiero ahondar más en el transfondo y las emociones que voy sintiendo cuando leo que no en la historia propiamente dicha, para que así podáis descubrirla por vosotros mismos.

Os dejo con algunas curiosidades: pese a su éxito, la novela tuvo muchos detractores; de hecho, fue rechazada por varias editoriales a causa de su lenguaje supuestamente inadecuado. Se adaptó al cine en 1967 y, aunque no la he visto, parece que tuvo malas críticas y que se alteró el final con respecto al libro, cosa que no gustó a la autora, Jacqueline Susann.

Mi nota final es un 7 sobre 10. Considero que es un libro bastante bueno, pero le bajo puntos por las repeticiones que comentaba (se hace un poco largo) y por la sensación desagradable y angustiosa que me hizo sentir, aunque sepa que este era el objetivo de la novela. Y es que incluso yo, que con el paso de los años me he ido volviendo más y más cínica, quiero creer que queda en el mundo algún resquicio para la esperanza… que el romanticismo no ha desaparecido por completo, y que aún se nos puede salvar.

¿Y vosotros, la habéis leído? No olvidéis dejarme un comentario si os ha gustado la reseña o queréis compartir vuestras impresiones 🙂

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