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Si no me equivoco, descubrí este libro en alguna web de eBooks gratis, así que aunque normalmente no es el tipo de novela que suelo leer, decidí darle una oportunidad, puesto que el argumento me resultaba atrayente y me apetecía leer algo que hiciera pensar. Por ahora os dejo con la sinopsis y la portada:


9788432228100

Viendo inminente el final de su vida, Olga decide escribir a su nieta una larga carta para dejar constancia de lo que ninguna de las dos ha sabido ni decir ni escuchar. Cuando la nieta regrese, sólo encontrará la relación de los pensamientos, sentimientos, delicadeza y esperanza, soledad y amargura que la vida ha ido tejiendo. Por la carta, se sabrá cuál fue la historia de la familia, las peleas con la hija muerta, los desencuentros y las heridas que nunca cicatrizaron.


Esta novela me ha gustado mucho. No es muy larga, se lee rápido y pese a ser el diario de una anciana, resulta bastante interesante. Bueno, en realidad no es un diario, sino una serie de cartas escritas para su nieta, o una sola carta escrita por fases, pero al tocar diferentes temas y reflexionar sobre cuestiones vitales, su lectura se hace ágil y amena.

Aun aí, la novela no es lo que se diría alegre, a mí me pareció melancólica, amarga incluso, dado que habla de sentimientos y situaciones complicadas, como el distanciamiento entre una madre y su hija, que se convierte en una persona espantosa y para colmo acaba muriendo, y después de su nieta, con la que en un principio se llevaba muy bien. Para intentar recuperar a esta última, aunque sea ya después de haber muerto, y evitar que se convierta en un monstruo como ocurrió con su hija, Olga decide escribirle esta larga misiva dividida en partes. Al final, las cartas adoptan el aspecto de un diario, pues aparte de la historia que quiere contar en ellas, la abuela ofrece retazos de su día a día, y nos retrata la solitaria vida de una anciana cuando ya no le quedan más que recuerdos y remordimientos.

Así, a través de cada una de las entradas o cartas que Olga escribe a su nieta, averigüamos cómo murió su hija, por qué se distanciaron y qué le hubiera gustado hacer o decir para cambiar lo que pasó. Leemos sus confesiones, el cómo cree haber sido una mala madre en varias ocasiones por una mezcla de egoísmo y meteduras de pata, engañándose a sí misma al creer que estaba dejando libre a su hija, cuando en realidad estaba descuidándola en muchos momentos en los que quizá su intervención habría cambiado el curso de los acontecimientos.

También conocemos la historia del padre de su hija, el verdadero abuelo de Marta, y no el que la chica conoció como tal. Me encantó la descripción angustiosa de los sentimientos de Olga cuando era una mujer joven: primero el anhelo y la ilusión ante este súbito amor, tan distinto a la relación fría y distante que mantiene con su esposo; después la anticipación ante el siguiente encuentro con su amante, y finalmente el dolor por lo imposible de la relación al estar ambos casados. Después llegarán los largos meses de separación, la constante espera, pues se mantienen en contacto a través de cartas, el embarazo inesperado que hará pasar como si hubiera surgido en el seno de su matrimonio… Una telaraña de sueños rotos y sentimientos a flor de piel, cuya intensidad abrumadora os dejará sin respiración.

En suma, es una novela corta pero intensa, que bajo mi punto de vista no os decepcionará. Sin que os deis ni cuenta, comenzará a removeróslo todo por dentro como un huracán en miniatura, os hará revivir vivencias propias y comparar los sentimientos y reflexiones de Olga con los que vosotros mismos habéis experimentado a lo largo de vuestra vida. Y seguramente al final os descubriréis, como yo, deseando saber qué pasará con Marta, la nieta: si hallará las cartas y encontrará en su corazón el amor perdido por su abuela, incluso aunque ya esté muerta el día en que al fin las lea. Sobre todo, si gracias a las misivas, a esta exposición desnuda de sentimientos en su faceta más cruda, hallará el camino de vuelta a sí misma.

Comentar como curiosidad, en relación con lo que comentaba en el último párrafo, que la novela tiene segunda parte, Escucha mi voz. La verdad es que me sorprendió enterarme, y me encantaría leerla más adelante. De hecho, como el libro me gustó bastante, investigué sobre las obras de la autora y fue así como descubrí que esta historia tenía continuación.

Como nota final le doy un 8, puesto que me parece una obra de una belleza desgarradora, y sorprendentemente bien llevada. He comentado al principio que resulta interesante en todo momento pese a ser las confesiones de una anciana amargada, y considero que tiene mucho mérito ser capaz de crear un libro tan interesante teniendo en cuenta que está compuesto sobre todo por reflexiones y sentimientos.

Si lo habéis leído y deseáis compartir vuestra experiencia, no dudéis en dejarme un comentario 🙂

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