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Este libro es uno de mis preferidos desde que lo leí por primera vez hace bastantes años. Para poder ofreceros una reseña en condiciones he vuelto a leérmelo, disfrutando tanto o más que la primera vez. Antes de adelantar nada más, os dejo como de costumbre con la portada y el argumento:


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Su nombre despierta terror en el corazón de los hombres. A lo largo de siglos, se le ha considerado un mito. Ahora, alguien se atreve a buscarlo a través de los rincones más oscuros de Europa y Asia y buceando en lo más remotos pasajes de la historia.

Durante años, Paul fue incapaz de contarle a su hija la verdad sobre la obsesión que ha guiado su vida. Ahora, entre sus papeles, ella descubre una historia que comenzó con la extraña desaparición del mentor de Paul, el profesor Rossi. Tras las huellas de su querido maestro, Paul recorrió antiguas bibliotecas de Estambul, monasterios en ruinas en Rumania, remotas aldeas en Bulgaria… Cuanto más se acercaba a Rossi, más se aproximaba también a un misterio que había aterrorizado incluso a los poderosos sultanes otomanos, y que aún hace temblar a los campesinos de Europa del Este. Un misterio que ha dejado un rastro sangriento en manuscritos, viejos libros y canciones susurradas al oído. Para Paul y su hija llegar al final dela búsqueda puede significar un destino mucho peor que la muerte. Porque a cada paso que dan, se convencen más de que él les está esperando. Y en sus corazones, retumba una pregunta angustiosa… ¿Es posible que la tumba de Vlad el Emperador esconda algo más que el cuerpo de un asesino legendario?


Quienes me conocen saben que ADORO los vampiros. Desde que soy muy pequeña he estado obsesionada con ellos, es más: siempre quise ser uno. Si bien este libro queda lejos de la visión romántica de estas criaturas como seres sensuales y maravillosos que nos ofrece Anne Rice en sus Crónicas Vampíricas,  y nos dibuja una estampa más próxima al chupasangres maligno y cruel de Bram Stoker, no me queda duda alguna: es una obra maestra. Caí rendida la primera vez que lo leí, y en esta segunda ocasión lo he devorado con las mismas ganas e intriga que si fuera la primera.

La estructura del libro me recordó un poco a las muñecas rusas, dado que es una historia dentro de una historia dentro de una historia. La narración arranca con la hija de Paul (cuyo nombre no sabemos en ningún momento, por motivos que nunca he entendido) pero poco a poco, se nos irán introduciendo más personajes que desgranarán su propio relato, aunque para hacerlo tengan, de nuevo, que cederle la voz a otros protagonistas.

Así, a raíz del hallazgo por parte de la protagonista de un misterioso libro en la biblioteca de su padre, este comenzará a contarle una historia sombría y antigua. Todo comenzó en su juventud, cuando él era un inocente estudiante de tesis, cuyo director, el profesor Rossi, desapareció en extrañas circunstancias. A lo largo del libro se van ampliando los tiempos del relato de Paul (el padre), dado que al principio se intercalan de forma constante con el presente de la chica (se supone que son los momentos en los que el hombre tiene a bien irle narrando lo sucedido, como por entregas), para al final apoderarse prácticamente de toda la novela.

Pero no os creáis que en esta historia solo tiene cabida la voz del padre: como os comentaba, en numerosos momentos se cederá el testigo a otros personajes, como el propio profesor Rossi, o la madre de Helen (la futura compañera de aventuras de Paul), y los relatos no siempre nos serán narrados de viva voz ni de forma directa, sino que en muchas ocasiones se servirán de otros recursos, tales como cartas, fragmentos de libros, artículos, diarios (un poco al estilo de Drácula de Bram Stoker) e intérpretes.

La novela me parece francamente buena. Solo le criticaría un desenlace un poco precipitado (y algo inverosímil) después de 700 páginas y algunos pasajes cercanos al final (todo el artículo sobre los monjes y su peregrinación leído por el profesor búlgaro) que me parecieron excesivos y soporíferos. Por lo demás, y exceptuando esta pequeña parte, el interés no decae en ningún momento. Kostova utiliza una prosa delicada, en cierto modo un poco anacrónica, elegante en su estilo anticuado, que te atrapa y te envuelve en una especie de capullo de seda, enredándote en la historia de forma que no solo no puedes escapar de ella… sino que además, no quieres.

Gracias a este libro, he sentido que viajaba a lugares mágicos de la Europa del este que siempre he querido visitar (Liubliana, Budapest, Estambul, Sofía, Bucarest y los Cárpatos) sin olvidar otros rincones encantadores más próximos a España, como ciertas poblaciones italianas de añejo encanto y otras francesas cercanas a los Pirineos. Hay algo que no todos los escritores saben hacer, y es lograr que el lector se sienta parte de la historia, sumergirlo tan vivamente en el relato que al regresar a la realidad se sienta perdido, y eche tanto de menos a los personajes que solo desee volver a zambullirse en la novela. Kostova lo consigue con creces, como si más que una pluma, entre sus dedos tuviera una varita mágica.

No sabría decir qué parte del libro me gusta más, seguramente la primera, dado que se nos narran los viajes entre Paul y su hija, las deliciosas meriendas que toman (atención a las encantadoras descripciones del chocolate y el pan caliente) y la ropa que visten, aunque también me fascina toda la parte inicial del viaje de Paul con Helen, el punzante deseo que va creciendo en él, la fragilidad y fortaleza al mismo tiempo que nos transmite el personaje de esta mujer, con tantos matices como si fuera alguien real. De hecho, en todo momento me pareció tenerla frente a mis ojos, casi como si pudiera oír su áspero acento húngaro, ver la mueca irónica en su rostro y oler ese aroma de jabón y perfume barato en la tela basta de su blusa y en sus oscuros cabellos rizados.

No me enrollo más o estaré desvariando toda la noche. Si os gustan los vampiros, o simplemente los buenos relatos de intriga con tintes históricos, os recomiendo fervientemente esta novela. Os atrapará del mismo modo que el libro con la xilografía del dragón atrapa a los personajes (ah, tendréis que leerlo para saber de qué hablo…)

Como curiosidad, hace años leí que iban a hacer la película, pero desgraciadamente, parece que el proyecto quedó en stand-by, porque nunca he vuelto a oír nada al respecto.

Mi nota final es un 10: no puedo ser objetiva cuando se trata de vampiros. Bueno, miento, porque en una ocasión leí uno que era una birria, y la saga Crepúsculo no es que sea precisamente una obra maestra… Pero esta pequeña joya lo es, y estoy convencida de que no os defraudará.

 

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