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Francamente, no tengo ni idea de dónde saqué la idea de leerme este libro. Seguramente lo vi en un blog, porque no me suena haberlo visto en librerías. De momento os dejo con la portada y el argumento:


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¿Estás preparada para vivir el año más excitante de tu vida?
12 meses, 12 chicos, ¿cuántas veces serás capaz de enamorarte?

A Candela Ríos nunca le sucede nada de película. Ella es una chica normal con una vida corriente. O al menos eso cree, hasta que su novio la deja por Instagram con una foto de unas maletas y varios hasthags de muy mal gusto. Ahora la vida de Candela ha cambiado. Candela ha cambiado. Ha descubierto que está harta de pensar que ella es el problema y ha decidido convertirse en la solución.
El problema son los hombres. Y Candela tiene una teoría que puede demostrarlo.
Pero Abril, su mejor amiga, la ha grabado mientras explicaba esta teoría, ha compartido el vídeo en redes y se ha vuelto viral. Ahora todo el mundo lo ha visto, en el trabajo, en su familia, en su ciudad, en su país… Y el país entero ha decidido poner a prueba la teoría de Candela. Bueno, el país y Salvador, el dueño de la revista donde trabaja Candela.
Candela ya no es una redactora del montón, ahora está al frente de “Los chicos del calendario” y tiene todo un año para encontrar un hombre de verdad. Uno que le demuestre que está equivocada.
Doce meses para conocer doce ciudades distintas y doce vidas distintas.


No sé muy bien si puedo dar la opinión sobre esta historia aún, dado que en realidad es una saga de varios libros, pero analizaré el contenido del mes de enero en concreto, dado que además por ahora es el libro que más me ha gustado.

Para resumir, aunque ya habréis leído el argumento: la protagonista (Candela, me niego a llamarla Cande como ella pide a todo el mundo) es la clásica tonta de turno que vive con su novio caradura (Rubén) sin exigirle gran cosa. De hecho, el tío se enchufó en su casa por algún problema en su piso si mal no recuerdo y ni siquiera le paga el alquiler. Por si esto fuera poco, de la noche a la mañana Ruben decide dejarla por Instagram. A raíz de esto, la chica se enfurece y, durante una noche de borrachera con su amiga y compañera de trabajo Abril, despotrica contra los hombres del mundo entero diciendo que no hay ni uno decente, que son malos amantes, egoístas, machistas (ataca también el veganismo, cosa que no entendí y me enfureció como vegana que soy) y más tonterías por el estilo (el discurso me dio un poco de vergüenza ajena). Lo que no sabe es que su “amiga” la está grabando y que, sin pedirle ni permiso, lo colgará en YouTube (con amigas así, quién necesita enemigos…) Pero la cosa le sale bien y el vídeo se vuelve viral, así que el jefe de la revista en la que ambas trabajan le propone a Candela que se embarque en un proyecto basado en una idea que ella mencionaba en su discurso improvisado (claro que ella lo dijo en broma): un concurso durante el cual recorrerá distintas ciudades de España dedicando un mes a conocer al chico de turno, para ver si existe alguno que vale la pena. Candela no quiere ni oír hablar del tema, pero el jefe (que se llama Salvador Barber) le hace chantaje emocional, diciéndole que las ventas de la revista han caído en picado y que, por tanto, la plantilla corre peligro. Un proyecto así podría salvar a muchos empleados de ser despedidos, bla bla bla. Candela acepta con una condición: que Salvador (un hombre rancio, frío y aburrido a simple vista, pero cómo no, guapísimo) acepte ser el chico de enero. Y para su sorpresa, él acepta.

Es difícil dar una opinión acertada sobre esta “novela” (uso las comillas porque me chirría un poco llamar así a este tipo de historietas absurdas/románticas). Para empezar, aunque es entretenida, me parece un descarado plagio de Calendar Girl de Audrey Carlan. Es más o menos lo mismo, solo que en las novelas de Carlan, la protagonista es más bien una escort o prostituta de lujo, aunque teóricamente no está obligada a tener sexo con sus clientes. De hecho, la imitación es tan exagerada que me sorprende que no se le caiga la cara de vergüenza a la escritora.

Ya que la menciono, decir que ha sido imposible averiguar quién es: pese a que en el título del post veis “Candela Ríos“, en realidad ese es el nombre de la protagonista. Se ha montado todo un circo en las redes sociales (Instagram, YouTube, Twitter y hasta un blog ) para dar bombo y platillo a la historia y fingir que es real, pero apenas he soportado ver un par de fragmentos de los vídeos en Instagram… Era todo tan postizo que me daban escalofríos de la vergüenza ajena.

Admito que ver toda esta farsa ha hecho que mi opinión del libro -ya no demasiado positiva- cayera en picado. No soy muy fan de historias ridículas de esta clase, aunque admito que las leo de vez en cuando. Quizá todo empezó cuando era adolescente y comencé a leer novelas rosas (eróticas, vaya), pero esas al menos tenían interés, pues solían estar ambientadas en siglos pasados, en ocasiones entremezcladas con historias de misterio y/o aventuras. Eran una auténtica chorrada, pero al estar tan alejadas de la vida actual, del mundo real por así decirlo, resultaban inofensivas.

Sin embargo, años más tarde acabé cayendo yo también y me leí Cincuentas sombras de Grey y sus lamentables secuelas (de las películas mejor ni hablar). No entraré a comentar dicha obra pues este post está dedicado a otra, pero si la menciono es porque, como sucede con Los chicos del calendario, aquí ya comenzamos a pisar terreno pantanoso: la situación que se nos describe podría ser real. Claro, de no ser porque TODO EL MUNDO es siempre guapísimo y con un cuerpazo (voy por el quinto mes y hasta ahora todos los chicos son altos y están cachas o bien de cuerpo), la protagonista se come dos tabletas de chocolate o cajas enteras de galletas casi a diario y no hace ejercicio, pero le resulta atractiva a todo el mundo, los hombres son súper buenos amantes (y semidioses, a juzgar por su físico), todo son historias de amor de película y un larguísimo etc. Tanta perfección no solo resulta falsa, sino también cansina.

Pero si digo que aquí comienza a volverse peligroso el tema es porque son situaciones muy cercanas, que pueden hacernos creer que es normal o recomendable tener amores tóxicos o estar con hombres controladores con personalidad múltiple, siempre y cuando estén buenos y nos echen un polvo en condiciones (siento el lenguaje vulgar). Y lo más incoherente es que la protagonista pretende ir en contra de ciertas ideas, cuando justamente lo que hace es defenderlas con su actitud: se deja manipular por los hombres, se arrastra por discapacitados emocionales que cambian de idea cada día, y actúa como si lo único que necesitara una chica fuera encontrar a un hombre que la llene (en su caso, llenarla en el sentido literal de la palabra, porque la chica no se está de nada). Al final, por más que Candela intente ir de filosófica cuando comienza a soltarnos sus sentimientos ideas, lo único que consigue es sonar ridícula e infantil.

La novela, como comentaba más arriba, es entretenida, y si no tenéis nada más que leer no está mal. Pero la protagonista resulta repelente, apenas se desarrolla la psicología de los personajes y todo va demasiado rápido. Ahora que estoy leyendo las siguientes novelas, realmente no se describe lo importante, se centra en exceso en las relaciones físicas y en reflexiones absurdas y repetitivas, como comentaba más arriba. Candela parece tonta de remate, en ningún momento da la impresión de ser una chica inteligente, ni siquiera especialmente simpática o divertida, y físicamente tampoco es nada del otro mundo, con lo cual no se entiende por qué Salvador y otros (que no mencionaré pues corresponden a otros meses) se encaprichan tan rápido de ella.

Ya que menciono al jefe de la revista, otro que tal: un hombre cuya única virtud parece ser que se comporta como un caballero cuando le apetece y que es un terremoto en la cama. En todo lo demás deja bastante que desear. Su personalidad para mí resulta algo borrosa: parece una mezcla demencial entre Christian Grey y Edward Cullen. Otros personajes secundarios en absoluto desarrollados de la primera novela serían por ejemplo Ruben, el ex (que no recuerdo si en el primer o segundo libro llama a Candela y le dice que quiere recuperarla, pero luego no se vuelve a mencionar nada al respecto hasta muchísimo más adelante) y Abril, la “gran amiga” que sube el vídeo a YouTube, y que encaja en el cliché de madurita guapísima súper esnob que trabaja en una revista y es una Barbie.

También debo comentar que me sorprendió ver ciertos errores gramaticales (se repite mucho “debería de” en el sentido hipotético, cuando no debe llevar preposición, y no es el único error que he visto) e incluso ortográficos. No entiendo que por las redes sociales se describa la novela como “escrita bajo seudónimo por una escritora de primera fila”, porque creo que hasta una niña de quince años podría escribirlo mejor.

En resumen: personajes planos y olvidables, historia nada original, monólogos internos propios de una adolescente y una protagonista odiosa. No sé si seguiré leyendo todos los libros porque, con excepción de enero, por ahora los otros meses están resultando bastante sosos. Y lo de que haya una historia de película oculta en cada ciudad, esperando que Candela llegue y haga de celestina, acaba resultando molesto de tan poco verosímil. Para colmo las historias siempre involucran al chico en cuestión que ha ido a conocer, lo cual resulta especialmente delirante, pues de momento solo ha habido uno que tuviera interés de verdad en “conquistarla”, y en realidad no es desde el principio, sino una vez ya la conoce un poco más. Entonces, ¿para qué se han presentado al concurso?

Leyendo el libro acabas teniendo una impresión difusa, porque nada está lo bastante desarrollado, y las situaciones con Salvador se van volviendo repetitivas hasta resultar aburridas y sin sentido. Tampoco se entiende muy bien el cacao emocional que lleva encima Candela, pues se lía con otro a los pocos días de que la deje su novio, se enamora hasta las trancas y, cuando este la putea, en nada ya ha saltado a la cama de otro del que también parece estar enamorándose (perdonadme de nuevo por mencionar los otros libros y no centrarme solo en enero). Lo peor es que la novela pretende disfrazar todo esto de romanticismo y amor verdadero, y a mí me lleva a preguntarme con cierta inquietud adónde vamos a parar en la sociedad actual si este es el concepto del amor que tenemos hoy en día.

En resumen: si no pedís gran cosa a la lectura, os gusta la novela romántica/erótica y sois de los que leéis un rato antes de dormir, adelante, quizá por lo menos el primer libro os entretenga. Pero si exigís un poco más de calidad a las novelas que leéis, mi consejo es que no toquéis esta saga ni con la punta de un palo.

Mi nota final es un 5 sobre 10. Un aprobado justito porque entretiene, y tampoco promete mucho más viendo el argumento y la portada.

¿Alguien ha leído esta saga y/o la de Audrey Carlan? ¿A vosotros también os parece un plagio? Dadle al Like o dejadme un comentario, estaré encantada de leerlos 🙂

 

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