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Este libro es uno de los nuevos lanzamientos que rondan actualmente en la primera sección del FNAC, y la verdad es que releyéndome la sinopsis no acabo de entender demasiado por qué me atrajo tanto. Quizá sea que ahora lo veo con otros ojos porque ya me lo he leído… En todo caso, antes de adelantar nada, os dejo con la portada y el argumento:


9788416634897

 

Una chica desaparecida en un pueblo de montaña. La lluvia, la niebla, las luces. Las luces son las de las cámaras. Han llegado los medios de comunicación. Y todo ha cambiado.

«La justicia no le interesa a nadie. La gente quiere al monstruo. Y yo les doy lo que quieren.»


Esta novela me ha recordado bastante a Twin Peaks (y eso que solo vi el primer episodio, y ni siquiera entero); de hecho, considero que el autor intentaba imitarlo un poco. Un pueblo de montaña lleno de santurrones (un poco como si fuera de otra época), un investigador de lo más repelente y pagado de sí mismo que ha sido enviado desde otro departamento y, por último, una víctima joven y en apariencia inocente.

No puedo decir que me haya gustado la novela. No le encuentro defectos graves, pero me la acabo de leer y es como si apenas la recordara, así que deduzco que en un mes o dos se habrá borrado por completo de mi memoria. No tiene nada especial, el argumento no es muy original y la prosa tampoco me pareció nada del otro mundo. Los personajes son bastante arquetípicos, después de leer varias novelas de este estilo tengo la sensación de que los periodistas son todos iguales: siempre se les presenta como aves carroñeras sin moral ni ningún tipo de compasión por los familiares de la víctima. Eso por no mencionar al agente especial Vogel: un trepa que lo único que quiere es quedar bien, sin importarle a quién se lleva por delante. Personajes redondos, casi de caricatura.

Si algo tengo que reprocharle es que, bajo mi punto de vista, varios aspectos de la trama no son demasiado creíbles, sobre todo el desenlace… o quizá debería decir desenlaces, porque hay dos historias: la principal y otra de fondo. Si el desenlace de la principal me pareció en cierto modo absurdo, el de la historia de fondo ya fue el colmo, no hay ninguna señal que permita deducir lo que se nos explica en las últimas dos páginas, dejándonos un poco con cara de tontos. Es como si tras leer la novela, el escritor hubiera querido arrearnos una torta para finalizar la historia con un gran golpe de efecto. Hombre, sorprendente y siniestro lo es, desde luego, pero no sé muy bien a qué viene. O a lo mejor es que me he vuelto muy criticona.

También encontré a faltar más desarrollo del personaje más importante (y ausente) de la obra: Anna-Lou, la niña desaparecida. Me hubiera gustado saber un poco más de ella, aunque en realidad luego vemos que los motivos del asesinato no tienen demasiado que ver con la niña como persona específica (no digo más para no spoilear), pero aun así tiene demasiado poco peso teniendo en cuenta que es la víctima y, por tanto, eje central de la novela. Lo poco que sabemos de ella es que proviene de una familia de fuertes creencias católicas, que aparentaba mucha menos edad de la que tenía y que desapareció una mañana en la que iba a la iglesia. Luego se nos aportan algunos detalles más de su vida y su forma de pensar, aunque tampoco demasiados.

Supongo que el escritor le da más protagonismo a los periodistas puesto que desea enfatizar el impacto de los medios de comunicación en la opinión pública (demostrando lo terroríficamente fácil que es demonizar a alguien y destrozarle la vida) y en el despliegue de recursos que se le da al caso. De hecho, gracias a los medios, el pueblo de Avechot, que llevaba tiempo en decadencia, vuelve a la vida, llenándose de personas que se desplazan solo por lo escabroso del caso, al margen de reporteros, fotógrafos y demás buitres. El morbo es un tema importante en el libro: al final, la gente se centra en el asesino (en etiquetarlo como monstruo y condenarlo) y no en la víctima, que se ve con frecuencia olvidada.

Si bien el tipo de narrador es más bien del prototipo omnisciente, tampoco tenemos demasiado acceso a lo que piensan los personajes o lo que ocurre a puerta cerrada. En algunos momentos sí que se nos da acceso a los pensamientos de algunas personas, pero en general más bien restringido, sobre cosas poco relevantes. Y cuando se nos muestra el interior de las casas, la consulta del psiquiatra o la habitación de hotel del agente especial, por dar algunos ejemplos, no se nos ofrecen explicaciones demasiado detalladas. Es como si nosotros también estuviéramos atrapados por la misma niebla que promete el título, y viéramos las cosas y las ideas a través de una lente brumosa.

He leído otras opiniones en las que la gente dice que estaba enganchada y no podía soltar el libro, pero a mí me ha resultado más bien tedioso, y la intriga no era atrayente para mi gusto. Creo que la historia podría resultar más interesante como película que como libro, aunque tampoco hablo de un peliculón, sino más bien de un telefilm de sobremesa.

En resumen, no lo recomiendo si sois auténticos fans de la novela de misterio. Por otro lado, si no tenéis nada más interesante que leer y queréis darle una oportunidad, adelante, y no olvidéis dejarme un comentario.

Mi nota final es un 6 sobre 10; como ya he dicho, no me parece una novela terrible, pero sí olvidable y poco original.

 

 

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