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En cuanto vi que la escritora de La chica del tren había publicado nueva novela, me lancé sobre ella como un buitre. La lección que he aprendido es que, por el hecho de que un autor escriba un buen libro, no significa que los siguientes vayan a serlo también.

Pero me dejo de reflexiones y empiezo como corresponde: ¡portada y argumento! 😉


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Tras cautivar a veinte millones de lectores en todo el mundo con La chica del tren, Paula Hawkins vuelve con una apasionante novela sobre las historias que nos contamos al recordar nuestro pasado y su poder para destruirnos. 

Pocos días antes de morir, Nel Abbott estuvo llamando a su hermana, pero Jules no cogió el teléfono, ignoró sus súplicas de ayuda. Ahora Nel está muerta. Dicen que saltó al río. Y Jules se ve arrastrada al pequeño pueblo de los veranos de su infancia, un lugar del que creía haber escapado, para cuidar de la adolescente que su hermana deja atrás. Pero Jules tiene miedo. Mucho miedo. Miedo al agua, miedo de sus recuerdos enterrados largo tiempo atrás, y miedo, sobre todo, de su certeza de que Nel nunca habría saltado?

No te fíes nunca de una superficie en calma, no sabes lo que puede haber debajo.


Diré de entrada que, por desgracia, esta novela me ha decepcionado mucho. Después de leer La chica del tren, sinceramente me esperaba más, MUCHO más. No es que la historia sea mala, pero bajo mi punto de vista, tantos cambios de perspectiva no ayudan: es una novela río del estilo de Canción de hielo y fuego, pero mucho más confusa. Al final nos acaban narrando la historia entre Jules (la hermana de Nell, la víctima más reciente de la poza), su sobrina Lena; un profesor llamado Mark; la anciana medium/estafadora del pueblo, Nicky; el inspector de policía Townsend, así como su compañera recién llegada al pueblo, Erin Morgan; la madre de una de las fallecidas, Louise, y algunos otros. Creo que eliminando el relato de, por lo menos, tres de los personajes, las cosas habrían quedado mucho más claras, especialmente si se suprimieran las partes de Nicky, cuyo relato no tiene ni pies ni cabeza.

Por otro lado, hay paisajes (sobre todo del principio) que, una vez terminas el libro, no quedan claros para nada. Si hay algo que odio es sentirme estafada leyendo una novela, y esta es una de esas que te introducen una serie de aspectos que parecen enfocar la historia en una dirección (misoginia, quema de brujas, rituales y cosas por el estilo) y el final no tiene absolutamente nada que ver.

Resumiendo la sinopsis: en un pueblucho perdido en medio de ninguna parte, hay una lugar llamado La Poza de las Ahogadas donde han muerto (sea por caída/ahogo accidental o suicidio) demasiadas mujeres, lo cual ha generado una especie de clima místico/trágico en el pueblo. La visita de Nell, una mujer empeñada en publicar un libro sobre el tema, pese a que ello signifique hurgar en la herida de los familiares de las víctimas, no ayuda precisamente a que en el pueblo haya paz. Cuando ella misma aparece ahogada en la poza, su hermana Jules (el personaje principal, pese a que el narrador vaya variando) regresa al pueblo donde ambas vivieron en su infancia, en principio para hacerse cargo de su sobrina, y también porque no cree que su hermana realmente se haya suicidado. Aun así, llevaba años sin dirigirle la palabra a Nell pese a los repetidos intentos de esta por comunicarse con ella, dado que Jules la odiaba por unos sucesos que ocurrieron cuando eran adolescentes.

Los personajes no llegan a estar lo bastante bien trazados por culpa de tanto cambio de perspectiva, ocasionando que la novela resulte caótica e incomprensible. Además, el hecho de que varios personajes se turnen para narrar tampoco sirve para tener una visión general de las cosas, dado que explican de forma ambigua para que no sepamos realmente quiénes son buenos o malos, culpables o inocentes. Si pienso en la novela, tengo un recuerdo difuso, como si viera el relato a través de una especie de bruma.

La danza constante de puntos de vista que comentaba provoca que sea difícil “intimar” realmente con los personajes, acercarnos a ellos y comprenderlos. En cualquier caso, los veo poco coherentes, y en su mayor caso sus reacciones y formas de actuar son extrañas e inverosímiles. Por ejemplo, la actitud de Lena no me pega con la de una adolescente (demasiado fría y calculadora) y en cuanto a Jules, dudo bastante que nunca intentara aclarar las cosas con su hermana. Es cierto que el motivo por el cual dejó de hablarle (no os haré spoiler) es bastante fuerte, pero aun así… era sangre de su sangre, y no me trago que nunca le diera siquiera la oportunidad de explicarse.

La historia en sí me pareció un completo disparate. Mucho bombo y platillo al empezar, pero al final te quedas con dos impresiones: una, que el libro no tenía nada que ver con lo prometía al principio, y dos, que muchos detalles quedan sueltos y realmente no acaban de encajar.

Lo peor es que la novela aburre, hay demasiado relleno, y las parte en las que se introduce el libro de Nell y lo que ella pensaba que les había ocurrido a las mujeres fallecidas sobra por completo. ¿Para qué leer lo que ella se imaginaba? Lo que la mayoría de lectores querríamos saber, digo yo, es lo que de verdad pasó, no las conjeturas de un personaje que ni siquiera está vivo.

Para ser sincera, si alguien me dijera que en realidad el libro no es de Paula Hawkins, me lo creería, porque la calidad no tiene nada que ver con La chica del tren. Tendré que leer un tercer libro suyo para decidir si me gusta esta escritora o no.

Como nota final le doy un 6 sobre 10, desde luego no os lo recomiendo a menos que queráis aburriros.

¿Alguien lo ha leído?  ¿Os esperabais algo mejor después de La chica del tren o, por el contrario, la historia os ha gustado? ¡Espero vuestros comentarios!

 

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