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Me considero fan de Isabel Allende, he leído bastantes libros suyos (Hija de la Fortuna, La Casa de los espíritus, El cuaderno de Maya, El juego de Ripper, El amante japonés…), de modo que cuando vi que había sacado uno nuevo, no dudé en lanzarme a por él. ¿Si me gustó o no…? Eso lo sabréis enseguida, pero primero echemos un vistazo a la portada y el argumento:


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Isabel Allende parte de la célebre cita de Albert Camus -«En medio del invierno aprendí por fin que había en mí un verano invencible»- para urdir una trama que presenta la geografía humana de unos personajes propios de la América de hoy que se hallan «en el más profundo invierno de sus vidas»: una chilena, una joven guatemalteca ilegal y un maduro norteamericano. Los tres sobreviven a un terrible temporal de nieve que cae en pleno invierno sobre Nueva York y acaban aprendiendo que más allá del invierno hay sitio para el amor inesperado y para el verano invencible que siempre ofrece la vida cuando menos se espera.

Más allá del invierno es una de las historias más personales de Isabel Allende: una obra absolutamente actual que aborda la realidad de la emigración y la identidad de la América de hoy a través de unos personajes que encuentran la esperanza en el amor y en las segundas oportunidades.


Como os decía, me gusta el estilo y tipo de historias de Isabel Allende, pero con esta novela me he quedado un poco igual. Quizá es porque me había acostumbrado al estilo menos “histórico” de sus últimas obras, pero la verdad es que algunas partes de este libro se me han hecho pesadas y demasiado trágicas. Digamos que la autora se centra demasiado en el pasado de los tres protagonistas, y al final el libro consiste en eso. En mi caso, me encontré deseando que el presente avanzara de una vez, que hubiera un poco más de acción y menos rollo histórico, que se nos mostrara qué iba pasar con los personajes y con la situación en la que se encuentran, pero fue en vano: la autora nos mantiene sumergidos en otros lugares y épocas durante el 80% del libro.

Así, se nos introducen tres personajes: por un lado, tenemos a Evelyn, una inmigrante ilegal de Guatemala que tartamudea y parece casi muda o chiflada. La chica tuvo que huir de su país de origen hacia Estados Unidos para librarse de la venganza de una pandilla de la cual formó parte su hermano (asesinado por los miembros de esta). Después, están Lucía y Richard, dos profesores de una universidad de Nueva York que comparten mansión en Brooklyn, por decirlo de algún modo, ya que él vive en la casa propiamente dicha junto con cuatro gatos y ella le alquila el sótano, un agujero frío y deprimente en el que vive con un perro feísimo. Lucía es una chilena de cincuenta y pico años que también emigró de su país de origen por circunstancias dramáticas (se hallaba en búsqueda y captura por la policía política a causa de la ideología de su hermano) y Richard, un norteamericano de la misma edad, cuyo pasado también encierra una serie de hechos turbios y trágicos que llevan toda la vida persiguiéndole.

Las vidas de los personajes se cruzan a causa de un accidente de coche poco grave durante una terrible ventisca, que resulta en el descubrimiento de un cadáver, oculto en el maletero de Evelyn. A partir de ese momento, Richard y Lucía deben decidir qué es lo correcto: ¿ayudar a la joven inmigrante, aun a riesgo de acabar en la cárcel… o simplemente, mirar para otro lado? Como veis, la novela trata temas de actualidad como la inmigración en Estados Unidos, pero también toca muchos otros, como el amor, la familia, la ayuda al prójimo, la amistad, la muerte…

Lo que más me ha gustado del libro, sin duda, es la cita de Albert Camus que habréis leído en el argumento; lo que menos… quizá todo lo demás. La novela me parece absurda desde el comienzo: ¿qué clase de persona encubriría un asesinato y se ensuciaría las manos como lo hacen los personajes, sin que ni siquiera conozcan a la implicada en sí (Evelyn)? Me parece ridículo del todo, sé que es la excusa para desarrollar la historia, pero creo que si ya partimos de algo inverosímil, el resto se cae por sí solo.

Los personajes están muy bien trazados gracias a sus biografías, pero es como si fueran reales y creíbles solo en el pasado: a la que pasamos el presente, sus acciones son difíciles de creer, y no me encajan con las edades que tienen. Sé que hay gente buena en el mundo, pero lo de este libro ya me parece el colmo. No os daré más detalles para no chafaros nada, aunque ya os he advertido que la trama principal tiene poco peso. Al final, a la novela la configuran realmente los retratos de los personajes y la descripción de sus vidas, marcadas a fuego por la tragedia (otro detalle que me parece un poco demasiado irreal, o quizá la autora es una especie de vampiro de la desgracia, como Nicholas Sparks). La obra pretende hacer una crítica social, pero creo que no era necesario exagerarlo todo tanto.

No me extenderé mucho más en esta crítica, dado que creo que Isabel Allende es una de esas escritoras que o te encanta o la odias. A mí me gusta, y por eso no fue hasta terminar el libro que me di cuenta de que se me había hecho pesado y que el balance era más negativo que positivo. Quizá los temas que se tocan en la obra (sobre todo la inmigración y las circunstancias de ciertos países como Chile o Guatemala) me queden demasiado lejos como para interesarme realmente, y los que me gustan (el amor o la amistad) al final se tratan demasiado poco.

Como nota final le doy un 7, y solo porque es Isabel Allende. Lo recomendaría básicamente si sois lectores habituales de la escritora y os encantan sus historias y esa costumbre suya de diseccionar a los personajes…  De lo contrario, puede que la obra os resulte un poco lenta y aburrida.

 

¿Habeís leído este libro? ¿Os ha gustado más o menos que otras obras de la escritora? Si queréis compartir vuestras opiniones conmigo, solo tenéis que dejarme un comentario 🙂

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