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¡Siento haber estado dos semanas sin subir reseña! En mi defensa diré que he estado enferma, casi a 39º de fiebre y con unas anginas horribles. Será que la enfermedad me ha dejado senil, pero no recuerdo de dónde saqué la idea de leerme este libro… en todo caso y sin más dilación, echémosle un vistazo a la portada y el argumento:


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En un pequeño y pintoresco enclave de Yorkshire, en plena campiña inglesa, se encuentra Stanbury House, la hermosa villa en la que, desde hace años, tres parejas de amigos alemanes pasan las vacaciones junto a sus hijos. Cuando la joven Jessica Wahlberg se une al grupo, no tarda en descubrir que la supuesta armonía que parece unirlos es en realidad una fachada tras la cual se esconden las envidias y los resentimientos, y donde, poco a poco, germina el odio. Decepcionada, Jessica se refugia cada vez más en sus largos y solitarios paseos, durante los cuales conoce a Phillip Bowen, un misterioso y desarraigado individuo que se muestra obsesionado con demostrar que es el hijo ilegítimo de Kevin McGowan, abuelo de la propietaria de la finca. Y cuando la tensión entre los habitantes de la casa se hace más palpable, la paz del poético refugio se verá perturbada de forma brutal y los lazos que unían al pequeño grupo de presuntos amigos quedarán expuestos en toda su fragilidad.


Si hay dos aspectos que cabe destacar de esta novela son lo bien escrita que está (con gran cantidad de detalles en las personalidades de los personajes y excelentes descripciones) y los sorprendentes giros argumentales. Parece como si fueran diversos libros concentrados en uno, claro que hay tener en cuenta que nos encontramos ante una novela bastante larga, de casi 550 páginas.

La novela es un poco difícil de resumir dado que pasan muchísimas cosas, pero a grandes rasgos, trata sobre las vacaciones de un grupo de amigos alemanes compuesto por tres matrimonios más las hijas de un par de ellos. Por un lado tenemos a Alexander y Jessica, su segunda mujer, con la que lleva apenas un año casado, y la hija del primero, Ricarda, una adolescente que odia a Jessica a muerte. La mujer está embarazada, aunque al principio del libro el resto de personajes lo ignoran.

Después tenemos a Leon y Patricia, la dueña de la casa, una mujer altiva y repelente cuyo hobby principal es dominar a los demás y está obsesionada con dar una imagen tan perfecta como falsa de su familia. Les acompañan sus dos hijas, tan esnobs como su madre, con las que ella está obsesionada. En cuanto a Leon, es el clásico marido infiel que no soporta a su esposa pero se ve obligado a seguir con ella por la presión económica y el que dirán, sobre porque en el fondo es un hombre débil que no sabe sobrevivir sin el apoyo de una mujer.

Por último, tenemos a Tim, un psiquiatra a quien Jessica no soporta, y Evelyn, su esposa, una mujer obesa y depresiva que se pasa el día en la cocina engullendo y a quien Patricia humilla constantemente.

Las familias se reúnen en una gran mansión llamada Stanbury House en Yorkshire, la tierra de las hermanas Brönte, como se menciona a menudo en el libro, dado que como comentaba más arriba, es propiedad de Patricia, aunque otro personaje se cree asimismo heredero: se trata de Phillip Bowen, un pobretón frustrado y obsesivo que sueña con Stanbury House desde que su madre le confesara en su lecho de muerte que era el hijo bastardo del abuelo de Patricia, un periodista alemán muy reputado. Le acompaña su patética novia Geraldine, una modelo cuya única función en la vida parece ser arrastrarse ante Phillip y desvivirse por él, aunque el hombre pasa olímpicamente de ella. Resulta curioso ver cómo Geraldine no se rinde por mucho que él la ignore y la maltrate; tal vez algunos lectores puedan sentirse identificados con el tipo de relación tóxica que ambos comparten, y que es uno de los temas que se tratan en la novela (la dependencia y el amor enfermizo), que no solo se ve reflejada en estos personajes, sino en otras de las parejas que figuran en la novela.

La extraña amistad entre el grupo de alemanes también resulta interesante, sobre todo porque parece que se fuercen a estar juntos aunque no siempre les apetezca. Jessica, por ejemplo y como he comentado más arriba, detesta a Tim y tampoco soporta a Patricia, pero se ve obligada a seguir con ellos por respeto a su marido, Alexander, un hombre sin personalidad que solo sabe vivir apoyándose en sus amigos, y que no se atreve a emitir sus propias opiniones, sino que siempre espera a conocer el parecer de la mayoría. Así vemos cómo otros conceptos que aparecen en la novela son la aceptación social y el miedo a no encajar.

Hasta aquí parece que la novela solo trate de las costumbres de un grupo de amigos, pero nada más lejos de la realidad. En la novela hay (entre otras cosas) una serie de asesinatos espantosos, la identidad de cuyo artífice supone el misterio principal de la novela. No puedo decir que el desenlace sea una grandísima sorpresa, pero está bastante bien y por lo menos no es un delirio sin ninguna base, como sucede en otras obras.

No puedo decir gran cosa más sin chafaros todo el libro, aparte de que es una gran historia y os la recomiendo. No conocía a Charlotte Link, pero desde luego quiero leer más libros suyos. Como he comentado más arriba, me encanta cómo traza la psicología de sus personajes, y sobre todo cómo logra mantener vivo el interés a lo largo de más de 500 páginas sin que decaiga en ningún momento. Aunque sus estilos y temáticas no se parecen en nada, me recordó a Haruki Murakami en algo: ambos son capaces de describir los actos más cotidianos del mundo sin que resulten aburridos, más bien al contrario. Es una cualidad sorprendente y muy valiosa en un escritor, bajo mi punto de vista: lograr que lo cotidiano resulte tremendamente atrayente.

Como nota final le doy un 8 sobre 10 y os la recomiendo si os gustan las historias de misterio, aunque no la leáis si os aburren las relaciones humanas 🙂

 

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