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Como ya comenté en mi anterior entrada sobre Charlotte Link que podéis leer aquí, tengo la intención de seguir leyendo la obra de esta escritora, pues me gusta mucho cómo escribe y sobre todo la psicología de los personajes que inventa. El argumento de esta novela me resultó muy atrayente, de forma que la escogí sin dudarlo como siguiente lectura, aquí os lo dejo junto con la portada:


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Dos son las posesiones de la familia Beckett: una vieja granja en Scarborough, Yorkshire, y un oscuro pasado que está a punto de salir a la luz.

La sucesiva aparición de los cadáveres brutalmente apaleados de una joven estudiante y una anciana en la costa inglesa de Scarborough constituyen un auténtico quebradero de cabeza para la inspectora Valerie Almond.

El misterio al que se enfrenta la obligará a adentrarse en los recovecos de lo que ella considera una turbia trama familiar de amores y rencillas.


Debo reconocer, ahora que he leído un par de libros de Charlotte Link, que la autora repite un poco los mismos patrones. Quizá sea casualidad y ocurra solo justo en los dos que me he leído; saldré de dudas cuando vaya a por el tercero.

El argumento que habéis leído más arriba, de hecho, spoilea un poco la historia, dado que la muerte de la anciana no es algo inmediato, sino que sucede un poco más adelante, cuando llevamos ya bastantes páginas y hemos comenzado a conocer a los personajes. Por lo menos, lo suficiente para hacernos una idea general de su carácter, sus sueños, motivaciones y posibles motivos para querer asesinar a las víctimas.

Ya que menciono esto, hay otra incongruencia bastante acusada en el argumento, y es que por cómo nos lo pintan parece que Valerie Almond, la inspectora de policía, sea la protagonista de la novela. Nada más lejos de la realidad: la detective es apenas un mero peón en la historia, y tiene tan poco peso que no entiendo por qué pretenden darnos a entender otra cosa. De hecho, nos encontramos ante uno de los personajes más patéticos de la novela: es una pésima investigadora y para colmo está obsesionada con ascender. Una trepa, vaya, y encima inútil. En realidad, la historia no está narrada desde la perspectiva de un solo personaje, sino de todos los que se ven envueltos en los asesinatos, así que no hay un protagonista claro.

Hay algo que me encanta de Charlotte Link y es cómo todos sus personajes tienen cosas que esconder. En una novela de intriga resulta muy atractivo sospechar de todo el mundo,  dado que ello evita que el final pueda parecernos predecible. Si es ya o no verosímil es otra cosa, y es que considero que la autora abusa un poquito del concepto de la locura. Me refiero a que es muy fácil endosarle los crímenes a un personaje en concreto incluso aunque sea la viva imagen de la inocencia, amparándose en el fácil argumento de que “es que estaba loquísimo y nadie se había enterado”.

Antes mencionaba la repetición de patrones de la escritora, y ya que acabo de hablaros de uno de ellos, os diré ahora cuál es otro: la pésima imagen de los hombres que sus novelas nos ofrecen. Los personajes masculinos en las novelas de Charlotte Link suelen ser hombres débiles, en ocasiones crueles y dementes, en otras perezosos, pelagatos, infieles y mentirosos. Creo que su prototipo preferido es el hombre de mediana edad, vestido de forma zarrapastrosa pero sin embargo atractivo, con tendencia a la inestabilidad en todos los ámbitos de su vida (empleos, mujeres, vivienda), y tal vez incluso alcohólico o con algún tipo de vicio y/o obsesión. Este prototipo aparece en las dos novelas que he leído hasta la fecha, y espero no tener que encontrármelo en la siguiente que lea, porque empieza a resultar ya algo cansino.

El tercer y último patrón que coincide en los libros de la autora es su obsesión por la campiña inglesa, en concreto por las tierras de las hermanas Brönte, otro detalle que espero sea diferente en el próximo libro suyo que me lea, porque empiezo a estar ya un poco harta de Yorkshire.

Dejando estos tres temas repetitivos aparte, nos encontramos ante una novela entretenida, sin falta de verosimilitud en el comportamiento de los personajes, si bien siempre hay que permitir a los autores ciertas licencias literarias. Eso sí, según como se mire, podría considerarse que la historia tiene un grave defecto, y es que el desenlace solo resuelve uno de los dos crímenes. Se nos marea tanto con los flashbacks al pasado, a través del diario de la segunda víctima, que al final nos olvidamos por completo de la primera. No quiero hacer spoiler, así que no puedo comentar mucho más al respecto. Solo decir que en teoría, la escritora nos permite “deducir” quién podría ser el asesino de la primera víctima, pero en ningún caso se demuestra, ni se resuelve (al margen de que, incluso si asumimos de quién se trata, siguen quedando cabos sueltos) lo cual bajo mi punto de vista, le resta una cantidad ingente de puntos a una novela que podría haber sido excelente.

Por este motivo, le doy un 7 sobre 10 a Dame la mano (título que, por cierto, no entiendo para nada a qué viene). Solo espero que el siguiente libro de la autora que caiga en mis manos no sea tan repetitivo, ni deje temas tan resolver tan importantes. Yo, desde luego, seguiré leyendo a Charlotte Link, os aseguro que ni que sea por lo reales que resultan sus personajes vale la pena.

 

Si habéis leído este o algún otro libro de la autora y tenéis algo que decir, no dudéis en dejarme un comentario, así como darle al Like si os ha gustado esta reseña 🙂

 

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