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De nuevo, lamento el retraso, pero he decidido que a partir de ahora subiré reseña cada quince días en lugar de una vez por semana. Tampoco he añadido nada durante los últimos días dado que andaba inmersa en la lectura de las partes 1 y 2 de la serie de Quirke (cuya séptima entrega reseñé AQUÍ) y no quería sonar repetitiva.

A continuación os dejo con mi reseña de la primera entrega de otra saga, en este caso una trilogía, de la cual ya disfruté en el pasado y he decidido releer, tanto para poder reseñarla como para continuar con los dos próximos libros, que ya han salido:


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Una coincidente cadena de sucesos viene a enturbiar la rutinaria y tranquila existencia de la psicoterapeuta Mercedes Lozano. Inquietantes llamadas telefónicas anónimas y cartas; el inicio de una relación afectiva con Miguel Vergara, un psiquiatra que ejerce de médico forense, con una traumática infancia de la que no termina de desprenderse; un complicado tratamiento psicoterápico de una paciente, Marina Daroca, y la aparición en escena de un hombre que solicita su ayuda profesional y cuya mirada «hiela la sangre», ponen su vida boca abajo y la sitúan al borde del precipicio emocional.

Un thriller psicológico que recrea con gran realismo el escabroso viaje de la psicoterapeuta a través de sí misma y de sus pacientes para identificar el tejido del Mal, su origen y la forma de manifestarse a través de sus múltiples máscaras: la manipulación, la perversidad, la culpa autoimpuesta, el maltrato psicológico… poniendo el acento en las vidas de unos personajes marcados por su infancia, mostrándonos el lado más oscuro de sus mentes.


No recuerdo qué me llevó a leerme esta novela en el pasado, juraría que la encontré en alguna oferta gratuita por Amazon, o lo compré por un precio reducido. En todo caso, el argumento me gustó y debo decir que engancha bastante, aunque no la considero demasiado “buena”.

Para empezar, los personajes son poco creíbles, y la autora cae a menudo en la trampa de recrear diálogos absurdos, incluso pedantes, que rezuman falta de naturalidad. Por ejemplo, a menudo los personajes sueltan cosas como “Vamos a disfrutar de esta magnífica noche estrellada” y tonterías por el estilo, que a mí por lo menos me daban ganas de reír, parecían los propios de un telefilm barato de sobremesa, pero más cursi aún. El lenguaje en ocasiones es un poco endomingado, y se repiten demasiado las palabras “tesitura” y “aprehender” (aunque en menor medida).

Los personajes me parecieron todos un poco parecidos en la forma de hablar, con la excepción de Marcos, el gran psicópata, que francamente me resultó ridículo. Bajo mi punto de vista, una persona que se comporta como él lo hace habría sido desenmascarada mucho antes, sobre todo con el tipo de conductas que mostraba en su lugar de trabajo.

Probablemente mi personaje preferido es la protagonista, Mercedes. Pese a pecar un poco de pánfila y de ser tan pedante como el resto, haciendo constantes alardes de erudición, tanto en cuanto a la mente humana en general como a la madurez emocional, en general me cayó bien. Me gustaron sus reflexiones en materia de relaciones afectivas y su modo de enfrentarse a la vida, aunque la relación que establece con Miguel, el psicólogo que trabaja como forense, me causó rechazo desde el primer momento, sobre todo por el carácter de él.

Enlazando con esto, paso a comentar el personaje del forense. No me cayó nada bien, pese a los momentos en los que se comporta como alguien decente, pues en general es egoísta, infantil e inmaduro. El típico hombre de quien es imposible fiarse porque abandona a todas sus parejas por sus traumas emocionales y los fantasmas de un pasado que no ha superado. Asume que las mujeres con las que se relaciona tienen que aguantar sus desplantes y la distancia que les pone constantemente, y solo por eso ya me parece un engreído y un estúpido. Pero claro, es tan guapo y encantador que todas caen rendidas, lo típico, y Mercedes, pese a dárselas de sabia, no es una excepción, aunque me encantó lo que sucede al final entre ellos, no digo nada para no hacer spoiler.

También quería comentar que la novela abusa en exceso de las desgracias: entre los atropellos, las rencillas familiares, las enemistades entre clanes, los suicidios y demás tragedias, resulta todo un poco excesivo. Sobre todo creo que la cantidad de mujeres relacionadas con Marcos (el psicópata) que se suicidan es exagerada y hace que la novela pierda realismo.

En resumen: si os apetece leer una obra versada en temas psicológicos, seria y bien documentada, La caricia de Tánatos os decepcionará. Por lo contrario, si buscáis distraeros con una lectura entretenida y no os molestan en exceso los diálogos afectados y pretenciosos, sin duda este libro es para vosotros.

Mi nota final es un 7 sobre 10: no esperaba gran cosa de la novela (de hecho al adquirirla pensaba que era de una escritora amateur) y me hizo pasar un buen rato, tanto cuando la leí hará 3-4 años como al volverla a leerla en el presente, y sin duda continuaré con el resto de la trilogía.

 

 

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