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Me leí este libro cuando tenía unos dieciocho o veinte años, y como soy fan de Matilde Asensi, hace poco me dio por volver a leérmelo y así poder hacer una reseña en condiciones, dado que no recordaba demasiado. Antes de comenzar, os dejo como siempre con la cubierta y la sinopsis:


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Elvira, una pintora española afincada en el París de las vanguardias, recibe la noticia de que su marido, con el que está casada por amistad, ha muerto en su casa de Shanghai en extrañas circunstancias.

Acompañada por su sobrina, zarpa desde Marsella en barco para recuperar el cadáver de Remy sin saber que éste es sólo el principio de una gran aventura por China en busca del tesoro del Primer Emperador. Sin tiempo para reaccionar se verá perseguida por los mafiosos de la Banda Verde y los eunucos imperiales, y contará con la ayuda del anticuario Lao Jiang y su sabiduría oriental en un gran recorrido que les llevará desde Shangai hasta Xián.


Resumo mi opinión en dos palabras: simplemente GENIAL. Si bien otras novelas de Matilde Asensi pueden volverse algo pesadas y sus temas son bastante repetitivos (casi siempre tratan de culturas remotas y búsqueda de tesoros o de algún tipo de conocimiento ancestral), este libro está muy bien. Algo buena de las obras de esta escritora es que se aprende una barbaridad con ella, y al terminar Todo bajo el cielo, estaba tan fascinada con la cultura china ¡que hasta me dan ganas de irme allí de viaje!

La historia nos sitúa en la China de los años 20 aproximadamente, cuando Elvira, una pintora española residente en París, recibe al mismo tiempo dos malas noticias: por un lado, su marido Rémy, que vivía en Shanghai, ha muerto, y por el otro, debe hacerse cargo de Fernanda, su sobrina, dado que la chica acaba de quedarse huérfana.

Ni corta ni perezosa, Elvira se sube a un barco junto a Fernanda y se planta en Shanghai un mes más tarde, creyendo que por lo menos, la herencia que recibirá del que fuera su marido servirá para cubrir los gastos del viaje y hacerse cargo de la joven que acaba de adoptar. Cual es su desagradable sorpresa cuando se da cuenta de que es justo lo contrario: en lugar de cobrar la fortuna que esperaba, lo único que hereda son deudas, a las que debe hacer frente a toda costa o comenzarán a embargarle sus propiedades.

Por si no tuviera suficiente con este problema, al poco descubre que poco antes de morir, su marido se había hecho con una reliquia legendaria, un cofre chino muy antiguo que contiene las pistas para hallar la tumba del Primer Emperador, así como el magnífico tesoro que esta alberga en su interior. Por desgracia, Rémy no era el único que conocía su existencia, sino que muchos otros ambicionaban hacerse con ella, especialmente unos peligrosos sicarios conocidos como La Banda Verde. Estos fueron, de hecho, los culpables de la muerte de Rémy,  que no fue para nada producida por una supuesta enfermedad, y si Elvira no quiere correr la misma suerte, deberá entregarles dicha reliquia, o resolver el acertijo que esta encierra y hacerse con el botín antes de que los matones que la persiguen.

Elvira decide aliarse con el anticuario que le vendió el cofre a su esposo, así como con un periodista irlandés con tendencia al alcoholismo, y junto con ellos y su sobrina parte en busca de la tumba del Primer Emperador, cuyo tesoro es su única esperanza para librarse de las dudas que le dejó su marido. Les acompaña asimismo un adolescente chino que actúa de criado de su sobrina, pero que resultará mucho más útil e inteligente de lo que parecía a simple vista.

La segunda mitad del libro es más interesante y se lee más rápido que la primera, pero en general la historia me gustó mucho, aunque no atrapa desde el primer momento, por ello os aconsejo que le deis una oportunidad si al principio os aburre. Las incesantes referencias históricas pueden hacerse algo pesadas, sobre todo con la mención de las distintas eras chinas, los emperadores y demás, más aún teniendo en cuenta que es una cultura que nos resulta bastante lejana.

Sin embargo, también es verdad que se aprende mucho leyéndolo; a mí, por ejemplo, me fascinó todo el tema de la filosofía china, especialmente los cinco elementos: madera (木, mù), fuego (火, huǒ), tierra (土, tǔ), metal(金, jīn) y agua (水, shǔi), así como las nociones sobre el ying/yang, el Qì, el feng shui… Eso sí, también es verdad que, como suele suceder con las novelas de Matilde Asensi, a veces se hace un poco agobiante tanto concepto y dato histórico, parece como si la escritora quisiera dejar claro lo mucho que se ha documentado para escribir el libro.

Ya que menciono esto, otro detalle que cabe destacar es la constante presencia de notas al pie, que entorpecen la lectura y, lejos de hacernos aprender algo, en su mayoría son solo fechas o datos sin demasiada utilidad o interés para el lector.

Los personajes están bien trazados, aunque como es lógico, a algunos les pillé más afecto que a otros. No fue el caso de Fernanda o Fernandina, como ella persiste en ser llamada, que comienza siendo una adolescente con sobrepeso, vestida siempre como una anciana de luto. Aunque evoluciona mucho como personaje y al final se transforma en una joven esbelta y aventurera, a mí me pareció la más vacía de todos, sobre todo porque el cambio es un poco exagerado y su personalidad no presenta detalles demasiado profundos.

Su tía Elvira (la protagonista) es cursi y repelente la mayor parte del tiempo, y las discusiones que ambas mantienen de forma constante se me hicieron bastante repetitivas. Se supone que a Elvira no le gusta Fernanda porque representa todo aquello de lo que huyó ella de joven al separarse de su familia madrileña (el puritanismo y estrechez mental castizos), como si ella fuera la gran mujer moderna por ser una pintora establecida en París… cuando es una cobardica de lo más finolis que se marea en el mar y se asusta de su propia sombra. Al final incluso Fernanda es más valiente y aventurera que ella, con mucha más facilidad para adaptarse al entorno, lo cual no deja de ser irónico, teniendo en cuenta los reproches que Elvira le hacía al principio.

Por mencionar un personaje más destacable, Lao Jiang (el anticuario) tiene detalles adorables, aunque por otro lado, es un machista que considera a las mujeres inferiores y tiene la mente demasiado limitada. Supongo que se le puede perdonar hasta cierto punto, pues es lo que le ha sido impuesto por su cultura, pero el tipo no deja de ser un misógino con delirios de grandeza y desprecio hacia todo lo que no sea chino, lo cual provocará unas constantes y divertidas discusiones con Elvira. Dejando esto aparte, encontré su filosofía y forma de vida muy interesante, no solo la suya sino también obviamente la de los monjes que conocen más tarde en un monasterio y algún otro personaje asimismo oriental.

Siguiendo en la línea de personajes chinos y para terminar, mi preferido fue sin duda Biao, el criado adolescente que las acompaña: un chico encantador, humilde y muy inteligente, que les sacará de más de un buen apuro gracias a su mente prodigiosa.

En resumen, es una novela trepidante que nos entretendrá durante unos días o semanas, pero reconozco que no deja de ser algo simplona y edulcorada, algunos quizá podrían incluso tacharla de infantil. No tiene mayor profundidad, los malos pierden y los buenos ganan, pero a mí por lo menos me dejó con un buen sabor de boca. Y la parte en la que van pasando las pruebas para acceder a la tumba del Primer Emperador me pareció fascinante, ¡qué lástima que no hayan hecho película!

Antes de puntuar la obra y como curiosidad, comentaros que el título, Todo bajo el cielo, es uno de los nombres por los que se conoce China. Si os interesa saber por qué, tendréis que leer la novela 🙂

Como nota final, le doy un 8 sobre 10, y os recomiendo su lectura si sois fans de las novelas de aventuras con detalles históricos y de las culturas exóticas.

¿Alguien ha leído esta novela o alguna otra de Matilde Asensi?

 

No olvidéis darle al Like y dejarme un comentario si os ha gustado la reseña o si queréis comentar algún detalle 🙂

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