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Llevaba siglos detrás de esta novela y me encantó poder finalmente adquirirla y lanzarme sobre sus páginas. Desconocía a este escritor peruano, cuyo género no suele ser la intriga (sus obras suelen tener tintes más bien políticos y sociales), por eso ha sido una agradable sorpresa encontrarme con un libro de esos que no puedes dejar de leer. Antes de desvelaros más, ¿qué os parece si le echamos un ojo a la portada y al argumento?


9788491810537

Colorado Larrazabal es un expolicía peruano negro, de origen vasco, que ha abandonado su Lima natal tras haberse enfrentado a un caso de corrupción en la época de Fujimori.
Sobrevive en Madrid, en el barrio de Lavapiés, haciendo trabajos ocasionales para el abogado peruano Tejada, también expatriado, y mantiene una relación sentimental semi-clandestina con una joven marroquí, Fátima.

Tras resolver el secuestro del padre de Fátima a manos de unos delincuentes de poca monta, su casera le encomienda ocuparse del caso de su sobrina, una joven periodista a la que todos los indicios señalan como única sospechosa de la muerte de una célebre agente literaria, Laura Olivo, con la que estaba viviendo un tórrido romance.
Mientras Larrazabal se adentra para su investigación en el mundo de las agencias literarias y en el lado menos amable del ambiente editorial, el lector se asoma a un entretenido fresco de escritores reconocibles y desencantados, novelas perdidas y ambiciones frustradas.

Larrazabal es un buen policía y sufre la perplejidad que le causa un mundo complejo en el que se siente desplazado y donde a veces lo que no vemos está justo delante de nuestros ojos. Personajes verosímiles, diálogos ágiles, ambientes reconocibles, una sutil ironía y una estructura muy bien construida llevan al lector con mano maestra de sorpresa en sorpresa ofreciéndole también materia para la reflexión. Como en los mejores clásicos del género.


Aunque la novela me ha gustado, debo empezar diciendo algo que no me ha convencido para nada del estilo de Benavides, y es su tendencia a dejar las escenas a medias y recapitular luego bastantes páginas más adelante, ya en el siguiente capítulo, dejando al lector desorientado y confuso en excesivas ocasiones.. Tampoco me gusta su forma de reproducir diálogos de forma indirecta, introduciendo el discurso con una especie de literalidad que queda extrañísima, si leéis el libro entenderéis de qué hablo.

Por lo demás, no hayamos ante una obra muy interesante que conjuga no solo uno sino dos crímenes: por un lado y como es obvio, el de Laura Olivo, y por otro, el del compadre de Larrazabal, un abogado que fue asesinado tiempo antes del inicio de la novela, supuestamente por parte de unos sicarios que deseaban vengarse por algo ocurrido cuando Tejada aún estaba en Perú.

El asunto tortura a Larrazabal, alias Colorado, quien pese a haber sido policía en su país, en España solo consigue trabajillos de tres al cuarto. Por suerte, gracias a su amistad con el comisario Reig, cuenta con ciertos detalles relativos a la investigación del asesinato de su compadre, y aunque prometió no entrometerse, no puede evitar que su mente se pierda a todas horas en elocubraciones respecto a lo sucedido.

Sin embargo, otro tema más acuciante ocupa sus días en el momento presente, y es el asesinato de Laura Olivo, una reputada agente literaria que en vida fuera amante de Lucía Luján, la sospechosa principal del crimen y sobrina de la actual casera de nuestro protagonista. La anciana, conocedora del pasado de Larrazabal como detective y desesperada ante la pasividad policial, ruega a su inquilino que realice una investigación paralela por su cuenta, y que haga todo lo posible por descubrir al verdadero culpable, pues si bien todas las pruebas apuntan de forma indefectible hacia su sobrina, esta se declara inocente. Si lo logra, le promete la mujer, el piso que le alquila a Colorado en el madrileño barrio de Lavapiés, por el cual este siente un profundo cariño, será suyo por completo. Y por supuesto, tentado por esta maravillosa posibilidad, Larrazabal acepta.

La novela nos muestra pues las andanzas de este ex policía peruano, cuyos días transcurren entre sus pesquisas respecto al crimen de la agente literaria y las del asesinato de su compadre, así como sus esporádicos encuentros con Fátima, alias “la Morita”, como él la llama, una joven marroquí que vive asimismo en el vecindario, y que también solicitó su ayuda para resolver un caso de secuestro unos meses atrás.

Los personajes resultan interesantes y en cierto modo deliciosos, especialmente Larrazabal/Colorado con su candidez y ese aire a lo Denzel Washington que todo el mundo le encuentra, así como la Morita, con su dulzura y escurridiza presencia. Me sorprendió la ausencia de detalles sobre Lucía Luján, la principal sospechosa, con la que Colorado se entrevista en la cárcel en diversas ocasiones a lo largo de la novela. Supongo que Benavides prefirió no enredar al lector con matices de su personalidad, pues lo único que pretendía destacar del personaje era su obcecada insistencia en declararse inocente del asesinato de su amante. Imagino que el deseo del autor es que nos centremos en descubrir quién es el verdadero asesino, y no pretende siquiera que nos planteemos que Lucía podría ser la culpable, pues pese a que la mayoría de testigos y por supuesto la policía están convencidos de ello, la chica lo niega una y otra vez, rechazando la oferta de su abogado de declararse culpable para reducir la condena.

De la mano de Larrazabal, asistiremos a las distintas entrevistas realizadas a todos los que tuvieron relación con Laura Olivo, siendo así testigos de los entresijos de la psique humana, y de la enmarañada telaraña de viejos rencores, ambiciones frustradas, envidias y engaños que el ex policía deberá desentrañar antes de que sea demasiado tarde para Lucía, cuyo juicio se acerca de forma inminente.

Me gustó particularmente el detalle de la libretita de Colorado, donde este anota absolutamente todo lo que sucede durante sus entrevistas, no solo lo que dicen o lo que es evidente a la vista, sino también sus propias impresiones, para así poder regresar a sus páginas más tarde y encontrar, tal vez, el detalle que necesita para tirar del hilo. También me resultaron entrañables los recuerdos de su ex jefe, el comisario Carrión, así como de los consejos que este le daba para sus investigaciones.

Por lo demás, si algo no me gustó del desenlace fue que me recordó un poco al estilo de Agatha Christie: se nos va mostrando todo a lo largo de la novela, con lo cual tenemos acceso a la misma información que el protagonista, pero casi al final, este hace una averiguación que, una vez más, vemos solo a medias (lo que mencionaba más arriba de las escenas interrumpidas). Por tanto, al presentársenos la resolución del misterio nos sentimos un poco tontos, pues se nos ha dejado al margen en el momento clave de la investigación, supongo que para no arruinar la sorpresa del final… pero no terminó de convencerme esta forma de confundir al lector.

Por lo demás, este es un libro bien escrito, rico en detalles psicológicos y desde luego, nada predecible, así que os recomiendo su lectura sin dudarlo.

Como nota final le doy un 7 sobre 10, y se lo recomendaría a los fans de la novela negra tradicional, sobre todo al estilo de Agatha Christie.

 

No dudéis en dejarme un comentario si tenéis algo que añadir, y si os ha gustado esta reseña, por favor dadle al Like 🙂

 

 

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