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Juraría que encontré este libro en la sección de lanzamientos del Fnac, y me recordó a un montón de novelas del mismo estilo que he leído durante los últimos años (La chica del tren, por poner un ejemplo), así que me dije que podría ser interesante. También es cierto que el título me trajo a la cabeza un cuadro de Dalí que siempre me ha gustado mucho (podéis verlo AQUÍ). Antes de pasar a comentar la obra, vamos a echarle un vistazo a la portada y la sinopsis:


9788425356629

Una mujer sola y vulnerable, recluida en su casa, ve desde la ventana algo que no debería haber visto.

Pero nadie la cree.

Una historia poderosa y retorcida. Una protagonista intensa y muy real. Un sofisticado thriller psicológico para el nuevo milenio con la tensa atmósfera y la oscura elegancia de los mejores clásicos del cine negro.

Nº 1 de The New York Times desde hace cuatro semanas
Nº 1 en Australia y Nueva Zelanda

No sabe si lo ha visto o lo ha imaginado.

Anna Fox vive sola, recluida en su casa de Nueva York, sin atreverse a salir. Pasa el día chateando con desconocidos, bebiendo vino (quizá más de la cuenta), mirando películas antiguas, recordando tiempos felices… y espiando a los vecinos.

Entonces llegan los Russell al barrio: una pareja y su hijo adolescente. La familia perfecta. Hasta que una noche Anna ve algo desde su ventana que no debería haber visto. Todo su mundo empieza a resquebrajarse y sus propios secretos salen a la luz.

¿Qué es lo que ha visto? ¿Y qué ha imaginado? ¿Quién está en peligro? ¿Y quién está manipulándolo todo? En este thriller absolutamente fascinante, nada ni nadie es lo que parece.


Es difícil evaluar esta novela sin tener en cuenta que se parece demasiado a otras. Si os digo mi opinión saltándome este hecho, podría deciros que nos encontramos ante una historia de intriga atrayente, con una sorpresa importante hacia la mitad que me dejó bastante pasmada (no me lo veía venir para nada) y en general, correcta pero sin demasiado brillo.

Sin embargo, no podemos dejar de lado que es casi clónica a La chica del tren en muchos sentidos: una mujer con un problema de alcoholismo que es testigo de un crimen, con lo cual la policía no le da ninguna credibilidad como testigo. Si bien los detalles difieren (en este caso, nos encontramos con una mujer mucho más enferma, cuyo trauma le impide salir de casa desde hace meses), el fondo de la historia es el mismo. Y para colmo, el título tiene una estructura idéntica, lo cual todavía da más rabia.

No hay muchos personajes que comentar dado que, dado que la protagonista es agorafóbica, no puede decirse que interaccione con demasiada gente. Ella misma no me gustó demasiado: me cansó su alcoholismo, su manera de perder el tiempo, su falta de higiene, su forma de mezclar las pastillas con alcohol y no saber ni lo que se está tomando (me pareció un poco extraño teniendo en cuenta que es psiquiatra). Y algo que no termina de aclararse en ningún momento es de qué vive exactamente, o por qué no tiene a nadie que venga a verla. Puedo creerme que no tenga familia, pero… ¿en serio ningún amigo en absoluto que se haya dignado venir a verla en la cantidad de meses que lleva enclaustrada? Aún más teniendo en cuenta lo que le pasó… aunque para averiguarlo tendréis que esperar un poco.

Hay otros personajes, como su terapeuta, un hombre bastante inútil y poco empático por lo menos, por lo que se nos da a entender— y la chica que viene a ayudarla con los ejercicios de fisioterapia que Ann debe realizar tras su accidente de coche, y que ella considera en parte su amiga, aunque no tengo muy claro que el sentimiento sea mutuo. Ya que menciono el accidente, poco a poco iremos viendo que este es la causa de su agorafobia, aunque solo nos enteraremos de toda la verdad hacia la mitad del libro.

En cuanto a los nuevos vecinos de enfrente, especialmente el hijo adolescente de estos, aparecen en diversas ocasiones y están relacionados con el tema central de la historia, pero prefiero no comentaros mis impresiones para no spoilearos demasiado.

Un detalle que me resultó interesante de la novela fue la cantidad de películas antiguas que se mencionan, dado que la protagonista es fan acérrima del cine clásico en blanco y negro. En algún momento tengo previsto repasar algunos párrafos para recolectar los títulos, dado que me parece un enriquecimiento cultural muy valioso. Ya solo por este detalle me alegro de haber leído el libro, aunque no puede decirse que vaya a pasar a la historia, y dudo que lo recuerde demasiado en un par de años.

Por otro lado, la falta de originalidad que os comentaba más arriba es un defecto grave que le resta bastantes puntos a la historia. Incluso aunque no existiera La chica del tren, el hecho de que la testigo principal sea alcohólica y esté en tratamiento psiquiátrico… está muy visto, al menos bajo mi punto de vista. Es muy fácil montar una historia de suspense con una protagonista que está loca, con lo cual ya no sabes qué es real y qué no, un poco también al estilo de la película Cisne negro. Es como el recurso de “era todo un sueño”, si sabéis a lo que me refiero. En ocasiones este tipo de trampas o juegos para engañar al lector y hacerle dudar de todo pueden resultar atrayentes, pero en este caso me parece un recurso demasiado fácil.

Aunque al comenzar la reseña os he comentado que hacia la mitad del libro sucedió o, mejor dicho, averigüé algo que me chocó sobremanera, el resto es bastante predecible. Ya no solo algunos hechos como por ejemplo, sospechar de algún personaje que luego resulta no ser lo que parecía, sino que el desenlace comencé a vérmelo venir ya hacia el último tercio de la historia. Esto no tendría por qué ser malo si la trama fuese un poquito más innovadora, pero como no es el caso, al final terminas de leer y te quedas un poco con la sensación de que has perdido el tiempo.

Por último y como curiosidad, comentaros que la obra se va a adaptar al cine, lo cual no me sorprende en absoluto. Hay libros muchísimo mejores que darían lugar a películas tremendamente buenas, pero está claro que en el caso de La mujer en la ventana, ya solo por su argumento simple y tan falto de originalidad, atraerá sin duda a la muchedumbre borreguil y recaptará mucho dinero en las taquillas.

Como nota final le doy un 6 sobre 10, y no os la recomendaría a menos que os encanten las historias de este tipo o, como yo, pretendáis aprender un poco de cine antiguo en blanco y negro.

¿Y vosotros, habéis leído u os interesa esta novela? ¿Creéis que iréis a ver su adaptación al cine o preferís no perder el tiempo? ¿Le daríais una oportunidad ni que sea para aprender más sobre películas en blanco y negro?

 

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