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Creo que encontré este libro escarbando por el FNAC, pero también es posible que lo hubiera visto leyendo reseñas por Internet. El caso es que, aunque yo nací a mediados de los 80, muchas de las cosas que se mencionaban en la novela por lo que vi a simple vista me resultaban también cercanas, y me embargó una nostalgia que me hizo tener ganas de leerla. No obstante, antes de nada y como de costumbre, os dejo con la portada y el argumento aquí debajo:


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La prestigiosa periodista Cristina López Schlichting debuta espléndidamente en la novela con un libro lleno de humor, nostalgia y emoción, un conmovedor relato sobre la aventura de crecer en la España de los años 70.

Amelia está a punto de cumplir trece años y su mundo se reduce al pequeño piso donde reside con su familia, la clase de EGB del colegio de monjas y el descampado donde observa fascinada cómo los chicos mayores juegan a las chapas. Apenas sabe nada de Franco, que es un señor muy viejo que manda en España y que, al parecer, está muriéndose. No es consciente de que la sociedad en la que vive está cambiando a pasos agigantados. Bastante tiene con observar las pequeñas alegrías y tristezas de sus vecinos del barrio. Y con su amor secreto por Chema, el hijo de Filo, la panadera. O sus problemas de conciencia por disfrutar de la muñeca de moda, la Nancy, cuando los padres de su mejor amiga, Maru, no tienen recursos para comprársela.

Mientras los días modernos comienzan a trastocar el rígido orden establecido, Amelia traza un plan para hacerse con el dinero necesario y comprar la muñeca a Maru: recoger trapos y cartones y vendérselos a los gitanos. Este paso la pondrá en contacto con nuevas amistades, peligros y flirteos. Un misterio trastocará su vida y será el comienzo de su educación social y sentimental, que la llevará a descubrir el mundo adulto, el amor, la injusticia, la solidaridad y el perdón.

Los días modernos, debut de Cristina López Schlichting en la esfera literaria, es una espléndida historia sobre el despertar a la vida adulta de una niña y de un país.


Hay que tener en cuenta que el libro está narrado desde la perspectiva de una niña de unos diez años, lo cual dota a la historia de una ingenuidad adorable. A través de los ojos de Amelia nos asomamos a la sociedad de la España franquista de los años 70, un mundo configurado a través de los pequeños detalles de su día a día: sus amistades, la relación con sus padres y sus hermanos, los vecinos del barrio, los chicos que le gustan, sus muñecas… el libro está plagado de anécdotas bastante graciosas, como por ejemplo la preocupación de Amelia por encontrarle ropa interior a su Nancy, que por algún motivo que a ella se le escapa, no lleva bragas debajo del vestido, o la intriga de lo que estarán haciendo sus padres cuando los pilla en su cuarto manteniendo relaciones sexuales y piensa que están pegándose o haciendo algo extraño.

Al principio, uno puede pensar que los personajes no tendrán gran profundidad pues todo nos viene explicado desde cómo los ve Amelia y al ser una niña, no entiende muchas cosas, pero enseguida nos damos cuenta de lo equivocados que estamos, pues al describirlos tanto físicamente como en su forma de pensar o las cosas que dicen, obtenemos muchísimos detalles sobre ellos. El libro nos muestra a personas de carne y hueso, con sus traumas, sus alegrías e ilusiones, sus miedos y sus debilidades. En la obra se mezclan temas tan variados como la política, la muerte, el sexo, los celos, las relaciones extramaritales, los embarazos no deseados, el altruismo y la caridad… Seremos testigos de la fortaleza ante la adversidad, así como la flaqueza ante ciertas tentaciones y la complejidad de las relaciones humanas.

Así,  a través del excelente retrato que Amelia nos hace de su entorno, vamos conociendo a diversos personajes de lo más peculiares: Filo, la panadera del barrio, una mujer encantadora que padece obesidad mórbida, pues por cierto trauma psicológico que solo conoceremos al final, no puede parar de comer; Gisela, una alemana feminista que no se depila las axilas y que se dedica a ayudar a los gitanos del extrarradio; la Marisina, una chica de look innovador, al estilo de la cantante Marisol, con minifalda y cola de caballo, que vende cosméticos a domicilio…

Por supuesto, Amelia también nos hablará de sus mejores amigas, una de ellas hija de una familia de pijos insoportable y la otra de orígenes más bien humildes, así como de Chema, compañero de su hermano e hijo de la panadera, por el que nuestra pequeña protagonista irá poco a poco sintiendo mucho más que amistad…

No podía faltar el chico malo del barrio, Narciso, un adolescente problemático que trabaja en un taller de coches y parece muy interesado en Amelia. Aquí debo mencionar que este interés me pareció inquietante, pues la protagonista tiene unos diez años y el chico en cuestión quince, así que no sé muy bien qué pretendía dar a entender la autora con esta extraña amistad entre ellos. Creo que la historia habría quedado mejor si poco a poco la protagonista fuera creciendo y en este punto de la historia fuera un poco más mayor, porque si no, lo cierto es que no le veo mucho sentido, a menos que la escritora pretendiera insinuar algo sórdido.

El libro me trajo tantos recuerdos de mi infancia (insisto, pese a haber nacido una década y pico más tarde, pero al fin y al cabo es mi propia cultura como española) que me resultaba encantador perderme entre sus páginas y leer sobre los personajes del pequeño gran mundo de Amelia. Y sobre todo, ir descubriendo la enorme cantidad de secretos que danzan a su alrededor, pues parece que todos los adultos que conoce tienen muchas cosas que esconder.

Resulta curioso recordar la influencia de películas como Tiburón, juguetes como el Scalextric o la sempiterna Nancy, así como pasearnos entre rulos y medias de nylon con la música del NODO de fondo. El libro es casi una orgía de olores, sonidos y tactos de objetos y conceptos del pasado, y creo que todos los que tengan a partir de treinta años encontrarán un placer entre delicioso y nostálgico al sumergirse en la lectura de este libro y ser testigos de la transformación de la sociedad en los últimos años del franquismo. Sobre todo porque, hoy en día, con toda la locura derivada de los móviles y las redes sociales, es reconfortante leer sobre un tiempo en el que todo eso no existía, por imposible que parezca.

El desenlace no me convenció en exceso. Si bien es cierto que en el libro no se trata una historia en concreto sino muchas a fin de cuentas, se nos narra el día a día de una niña de diez años, creo que todo acaba de forma un poco brusca.

También me chocó bastante el contraste entre el tono general de la novela, más bien jocoso y desenfadado, con la tragedia de cierto suceso cercano al final. Supongo que en general el libro cuenta las tristezas y las alegrías de la vida e intenta que se compensen entre ellas, pero a mí llegados a este punto me pareció que había pasado con mucha brusquedad de un extremo a otro.

Os dejo con un fragmento que bajo mi punto de vista resume muy bien la esencia del libro, a ver si así os apetece leerlo:

«Para los niños de mi generación nuestra guerra quedaba inmensamente lejos, enterrada entre gasas sintéticas y tergales, ni siquiera sabíamos muy bien qué había pasado, nadie nos hablaba de eso. La infancia se convirtió en la espera de sorpresas polícromas, de tacto sorprendente y brillo rotundo: electrodomésticos, tejidos de nombre espacial, objetos cotidianos reinventados con materiales deslumbrantes. En la noche nacieron los neones; en las carreteras, los carteles publicitarios; en las carpetas del cole, las pegatinas. Saltamos de la niñez angosta de nuestros padres al paraíso del Cinexín, las construcciones, los muñecos articulados. El ecosistema se pobló de substancias hermosas: ceras, plastilinas, gomaespumas, fibras. El plástico pintó de luz la vida, el plástico dio forma y color a nuestro párvulo jardín de girasoles de plástico que hablaban.»

Aprovecho para contaros una novedad importante, aunque no tenga que ver con la reseña en sí: he creado una categoría de Libros recomendados para todas aquellas obras que he puntuado a partir del 8 🙂

Como nota final le doy un 7 sobre 10: la novela me enterneció y el clima de nostalgia en el que nos envuelve es un factor importante a tener en cuenta, pero considero que le faltaría un poco más de contenido por ejemplo, que pasaran algunos años entre el principio y el final y como os comentaba antes, el final me pareció algo abrupto.

 

Si os ha gustado esta reseña, os agradecería que le deis al Like , y como siempre, no olvidéis dejar un comentario si tenéis algo que añadir 🙂

 

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