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No recuerdo bien de dónde saqué la idea de leer este libro, pero me llevé un disgusto al enterarme (ya bastante pasado el principio) que era el segundo de una especie de saga, aunque no está indicado en parte alguna que lo sea. Por culpa de eso, me spoileé yo solita el libro entero anterior… aunque supongo que lo leeré de todos modos. Sea como sea y antes de empezar, os invito a echarle un ojo a la portada y el argumento:


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Raquel Gimeno viaja en coche con su familia. Sus dos hijos y su madre descansan detrás mientras su marido conduce a su lado. Agotada por los preparativos del traslado, cierra los ojos y se queda profundamente dormida. Al despertar, se encuentra en un descampado. Aún dentro del vehículo. Pero sola. Su familia ha desaparecido sin dejar rastro.

El caso es asignado al inspector Vázquez. Sin embargo, David no está pasando por su mejor momento. Su prometida, Irene Ochoa, también se ha esfumado, acusada de asesinato. Él se resiste a creerlo, pero, entonces, ¿dónde está ella? ¿Por qué ha huido? ¿Qué verdad le ha ocultado la mujer a la que ama?

Rodeado de interrogantes, azotado por las presiones de un caso tejido con los hilos más oscuros de que la mente humana es capaz, el inspector Vázquez se enfrentará al mayor reto de su carrera y de su vida.


Este libro está bien pero por algún motivo, no me caló hondo. Se trata de una novela de intriga correcta, con unos personajes bien trazados y una historia interesante (un poco “fantástica” en ocasiones, después entenderéis por qué lo digo) pero no es ninguna obra maestra ni creo que la recuerde demasiado de aquí unos meses.

Algunas de las escenas son bastantes siniestras, rozando lo gore, diría yo, y por más que me gusten los relatos inquietantes, creo que el escritor fue un poco demasiado lejos.

Como habéis visto tras leer el argumento, el núcleo de la historia es la desaparición de la familia de una de las protagonistas. La mujer se adormila en el coche y al despertar es la única que aún permanece en el interior del vehículo, detenido en una carretera perdida en medio de la nada. ¿Qué ha pasado con su  marido, su madre y sus hijos? ¿Por qué se siente atontada y ha sido capaz de dormir tanto rato sin enterarse de nada…?

La ambientación de la obra está bastante bien, sobre todo gracias al clima frío y lluvioso de Navarra y la descripción de ciertos lugares perdidos por la montaña, en concreto los búnkeres militares de la guerra civil. Admito que toda esta parte y la historia que hay detrás son ciertamente interesantes, pero al no ser un tema que me llame demasiado, no puedo decir que me marcara. Hay detalles de este tipo que pueden hacer que te apasione una novela, pero en mi caso fue más bien lo contrario.

Hay otra historia paralela, y es la del inspector asignado al caso, David Vázquez, un policía excelente y bien parecido, que se haya atravesando una mala época a causa de la desaparición de su ex pareja, Irene Ochoa, de la que no os comentaré nada para que no os comáis el mismo spoiler que yo. Por ello os sugiero que, antes de nada, os leáis el primer libro de la serie, Sin retorno, como haré yo más adelante.

Aun así, quiero hacer un par de comentarios sobre el inspector y asimismo sobre la historia de amor con Irene.

Para empezar, considero que el rollo del policía torturado y alcohólico está visto en exceso. No sabría deciros la infinidad de libros que he leído con detectives dependientes del alcohol o las drogas, con traumas pasados o presentes, almas torturadas de un modo casi poético, sea por amores imposibles o muertos, por historias familiares o por cualquier motivo similar. También es otro clásico que aguanten las heridas como superhéroes y solo den importancia a su trabajo, aunque les hayan molido a palos o incluso pegado un tiro. Se suele dar en muchos casos también que sean excelentes policías pero al mismo tiempo sientan un cierto desprecio por las normas, detalle que no vi tanto en el inspector Vázquez como en otros detectives de los que os he hablado en el pasado (por ejemplo, el maravilloso Joona Linna.)

Con respecto a este abuso en la creación de “superpolis”, supongo que es más interesante esbozar un personaje de pasado complejo y mente inquieta, que hablarnos de un simple policía normal y corriente que hace su trabajo y cuando vuelve a casa desconecta, pero creo que los escritores podrían buscar algo un poco más original, porque al final siempre es lo mismo.

Por ejemplo, me encantó el personaje de David Gurney en la serie de novelas de John Verdon protagonizadas por él, y por fin (pese a seguir siendo una especie de súper policía y encajar con otros muchos otros clichés del género), pero por lo menos no es alcohólico ni drogadicto. Me gustó tanto el personaje que hace un par de años me leí todas las novelas que han salido hasta la fecha, antes de la existencia de este blog, motivo por el cual aún no hay ninguna reseña al respecto. Pronto, sin embargo, os dejaré con una, dado que me he enterado de que acaba de salir una nueva entrega.

Disculpadme por esta breve digresión y volvamos al sujeto que nos ocupa.

Otro tema es la historia de amor con Irene que os mencionaba más arriba, y que me encantó por la intensidad de sus emociones, por esa angustiosa mezcla de deseo y autocontrol cuando amamos a quien no debemos, pero a la vez deseamos proteger a ese alguien de nosotros mismos, y sabemos que no hay esperanza posible… La fuerza de los sentimientos descritos me atrajo particularmente, y es por ello que me gustaron más las partes de la historia que se referían a estos dos personajes, si bien no formen parte de la trama central en sí misma.

Centrándonos en esta última, lo cierto es que se me hicieron un poco pesados a lo largo de la historia tanto los momentos en que “se conecta” con el asesino y somos testigos de la absoluta deformación de su mente, así como la gilipollez profunda (me vais a perdonar la expresión) de Raquel (la única que no ha desaparecido), sobre todo su falta de cooperación con la policía al principio, cuando les oculta cierta información que podría resultar útil. Lo más curioso es que hacia la mitad de la obra ya sabemos quién es el culpable de la desaparición de su familia, lo cual se me hizo un poco extraño, pero al menos fue un detalle original.

Pese al hecho de averiguar quién es el culpable tan pronto, hay más de un personaje que parece sospechoso al principio, lo cual da juego a la historia y la vuelve menos simple. Sin embargo, creo que el autor se cargó este recurso por completo al dar a conocer demasiado rápido quién era el malo de la historia, cuando podría haberlo utilizado para prolongar la intriga y el deseo del lector de continuar leyendo.

El desenlace, si bien esperado, no terminó de convencerme, sobre todo al averiguar los motivos del asesino para montar semejante circo. No daré detalles concretos para no arruinaros el libro, pero me pareció todo demasiado enrevesado, y por ende, difícilmente verosímil o lógico. Como he dicho alguna vez, hay autores que abusan un poco de la credibilidad del lector o de la supuesta condición demente de los psicópatas que recrean, pero quizá el problema lo tengo yo, que soy demasiado escéptica.

Como os decía antes, realmente a la novela le faltaron ingredientes para encantarme: eché en falta sobre todo más suspense (cortado de raíz una vez se sabe casi seguro quién es el culpable), y puede que me faltara conectar más con los personajes. David me pareció demasiado recto y perfecto para poder empatizar, siempre obsesionado con cumplir su deber, y con Irene me pasó justo lo contrario: su absoluto egoísmo y frialdad se me hicieron difíciles de creer, incluso siniestros.

 No tengo claro si me leeré la entrega anterior o la siguiente, probablemente sí: les daré una oportunidad y así terminaré de formarme una opinión más estable sobre la autora, pues puede que simplemente, no me llamara en exceso la historia de esta novela en concreto.

Como nota final, le doy un 7 sobre 10, y os la recomiendo si sois fans del género policíaco en general, sobre todo si os interesan los temas militares y las historias de asesinato con toques gore.

Si habéis leído esta novela o queréis decir algo, dejadme un comentario aquí debajo, y por supuesto, ¡no olvidéis darle al Like! 🙂

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