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Encontré esta novela mirando la zona de novedades del Fnac durante una de mis “cazas”. Tanto el título como la portada me llamaron poderosamente la atención y una vez me leí la contraportada, comencé a decirme que tenía buena pinta. Como suelo hacer muchas veces, abrí la primera página y comencé a leer un pequeño fragmento, que terminó ya de convencerme. ¡El libro tenía que ser mío!

Antes de comenzar, os dejo como siempre el argumento y la portada, que en esta ocasión es un poco distinta al formato habitual dado que solo encontraba imágenes muy pequeñas y no me gustaban. Y ahora, sin más dilación… ¡empecemos!


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Un secreto oculto en lo más profundo del bosque.
Una mansión azotada por las olas.
Dos hermanas enfrentadas.
Un linaje de mujeres con un don extraordinario.

A finales de los años veinte del siglo pasado, Estrella y su hermana gemela, Alma, llevan una vida privilegiada como hijas de los marqueses de Zuloaga, propietarios de una casa solariega y una mina de hierro en un pequeño pueblo suspendido sobre el Cantábrico. Crecen rodeadas de fiestas y lujos, pero también marcadas por un poderoso misterio.

Porque Estrella y Alma no son como las otras niñas: herederas de un extraño don que pasa de generación en generación entre las mujeres de su familia, viven a la sombra de una maldición según la cual una de las dos morirá antes de cumplir los quince años.

Así arranca esta historia llena de magia y pasión, que nos lleva por medio mundo tras los pasos de su protagonista, una mujer inolvidable que no dudará en hacer todo lo necesario, sin miedo al peligro ni a las convenciones sociales, por defender su tierra y el legado que lleva escrito en la sangre.


Este libro es pura magia. Una maravilla de relato bellamente narrado, aún más valioso teniendo en cuenta que es la primera novela (al menos publicada) de su autora.

En cierto modo, me recordó a esas novelas familiares de Kate Morton que me dio por leer hace algunos años, pero aún mejor, puesto que al estar basada en España y no Inglaterra, la historia me toca más de cerca, y puedo sentirme más identificada con sus personajes y sus vivencias, incluso aunque yo no haya nacido en la época del franquismo ni estado nunca en Cantabria (aprovecho para aclarar que, en todo caso, el pueblo de Basondo, donde transcurre la mayor parte de la historia, es imaginario).

El libro tiene varias partes: por un lado, tenemos la primera infancia de la protagonista, Estrella, y después somos testigos de su adolescencia temprana y tardía, así como los años que pasa en un internado, e incluso su matrimonio. Podría decirse que la novela es, en esencia, la historia de su vida, bastante poco común y salpicada de eventos trágicos que marcarán su persona para siempre.

La autora ha diseñado con gran maestría unos personajes fuertes e intensos, con muchos detalles que nos acercan a ellos, creíbles y en absoluto planos, sino todo lo contrario, pues si bien Estrella siempre mantiene unos rasgos inamovibles (arisca, altanera y fría), no hay duda de que su carácter se va transformando con el paso de los años a raíz de los eventos que se ve obligada a vivir. Es uno de los personajes que más me gustaron de la historia, junto con la abuela Soledad (si bien ella solo aparece en recuerdos y descripciones por parte de terceros) y Liam, el escocés esquivo que aparece bastante avanzada la novela (este último, sin duda, mi preferido).

El personaje que más me disgustó (al margen, por supuesto, del monstruoso padre de las gemelas, y de cierto general franquista que aparece en la segunda mitad de la obra) fue  Alma, la hermana gemela de la protagonista, sobre todo por su capacidad para ponerse máscaras ante los demás y pasar por la “hermana buena”, cuando en realidad es una niña manipuladora y egoísta, que no dudará en mentir para encubrir sus propios fallos y dejar mal a Estrella, convirtiéndose así en la favorita de todos.

Hubo un par de personajes cuya suerte o destino me apenó, sobre todo por la ausencia de cambios en su carácter, o mejor dicho, por el exceso de ellos, por lo menos respecto a lo que parecían ser en un principio. Uno es el futuro marido de Estrella (no diré su nombre para no chafaros nada) y el otro, Tomás. Este último, amor de la infancia de Estrella y de su hermana Alma, dejará una huella profunda y dolorosa en el corazón de nuestra protagonista: una de esas historias que duelen tanto, por lo que pudo ser y no fue. O quizá, más bien, por cómo fantaseábamos que una persona era, al darle una forma en nuestra mente basada en nuestros más profundos deseos, solo para darnos cuenta de que ese alguien no tiene nada que ver con lo que nosotros creíamos.

Otro detalle muy interesante de El bosque sabe tu nombre son los escenarios que en él aparecen. Uno podría decir que tienen alma, pues la autora nos los presenta casi como seres vivos, que respiran, sienten y sufren: desde Villa Soledad la casa de los Zuloaga, en medio de la naturaleza verde y agresiva de Basondo, un pueblo perdido a orillas del Cantábrico, pasando por el clima frío y lluvioso de un internado de Inglaterra, hasta la aridez y el fuego reseco del aire en lo más profundo del desierto de California.

No me olvido de Madrid, que solo se nos muestra en breves pinceladas durante la época en que Estrella se ve obligada a alquilar allí un palacete por cuestión de negocios. Una ciudad que descrita a través del prisma de alguien con dinero, capaz de codearse con la flor y nata de la sociedad y vivir entre fiestas, vestidos de lujo y cócteles de fantasía, aparecerá ante los ojos del lector como un lugar de ensueño, un pequeño universo lleno de centelleos y espuma de champán, donde el tintineo de las copas se mezcla con el del dinero. Un lugar recubierto con esa pátina de elegancia que los años cincuenta siempre recrean en nuestras mentes, trayéndonos imágenes de mujeres con refinados cortes de pelo, tacones y collares de perlas. Siempre imagino esta época como una serie de centelleos borrosos, como si la viera a través de la lluvia o de un cristal salpicado de estrellas.

Si os interesa lo que os he contado, tengo una buena noticia para vosotros: podéis leer parte del primer capítulo siguiendo ESTE ENLACE.

Espero que, si mis palabras no lo habían logrado todavía, este fragmento os convenza para haceros con la obra, os aseguro que vale la pena. Y por si acaso aún nos es suficiente, antes de despedirme por hoy, os dejo con una cita del libro que me encantó:

«Lo que pasa es que tú eres como esas olas salvajes del Cantábrico que chocan y chocan sin descanso contra la misma roca afilada intentando romperla. No puedes evitar el desastre porque te gusta romper y romperte. ¡Y pobre del que intente interponerse entre el mar y las rocas! No sabe lo que le espera.»

Mi nota final es un 9 sobre 10 y me muero de ganas de ver qué nuevas historias nos contará esta autora en el futuro. Yo, desde luego, no pienso perdérmelas 🙂

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