Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Después de leerme La verdad sobre el caso Harry Quebert, así como El libro de los Baltimore, casi “me atraganté” (un guiño a un detalle que comentaré más abajo) al ver que Joël Dicker había sacado nuevo libro.

No sé a vosotros, pero a mí la impaciencia de hablaros de esta maravillosa novela se me come. ¿Comenzamos? 🙂


51-ycc0eiJL._SL500_

La noche del 30 de julio de 1994, la apacible población de Orphea, en la región de los Hamptons, asiste a la gran apertura del festival de teatro. Pero el alcalde se retrasa… Mientras tanto, un hombre recorre las calles vacías buscando a su mujer, hasta hallar su cadáver ante la casa del alcalde. Dentro, toda la familia ha sido asesinada.

Jesse Rosenberg y Derek Scott, dos jóvenes y brillantes policías de Nueva York,resuelven el caso. Pero veinte años más tarde, en la ceremonia de despedida de la policía a Rosenberg, la periodista Stephanie Mailer lo afronta: asegura que Dereck y Jesse se equivocaron de asesino a pesar de que la prueba estaba delante de sus ojos, y afirma poseer información clave. Días después, desaparece.

Así se inicia este colosal thriller, que avanza en el pasado y el presente a ritmo vertiginoso, sumando tramas, personajes, sorpresas y vueltas de tuerca, sacudiendo y precipitando al lector sin freno posible hacia el inesperado e inolvidable desenlace.


Espectacular, como todo lo que este hombre escribe. ME HA ENCANTADO, así, en mayúsculas. He adorado cada segundo, incluso el toque algo cómico/absurdo del libro (que en ocasiones me recordaba a Murakami) o el hecho algo molesto de que sea cosa del autor o de su traductor, todos los personajes “se atraganten” cada vez que algo les sorprende u horroriza.

Evidentemente, ha habido cosas que no me han convencido tanto. Aparte del tema algo cómico que mencioné al principio (y que pese a gustarme, en ocasiones se me hizo un poco excesivo), no me ha gustado para nada que se produjeran hechos “off the record”, como podría llamarlo. Digamos que en el libro suceden cosas de las que el lector no es consciente, y de las que solo se entera al final, y no hablo de la intriga del caso que representa el argumento de la novela (pues sería absurdo que se nos mostrara todo de inicio, evidentemente), sino de otros detalles respecto a las relaciones entre personajes, pero no diré más para no haceros spoiler.

El libro se puede hacer algo confuso al principio, dado que hay gran cantidad de personajes, y hasta que nos familiaricemos con ellos, es probable que en algún punto no tengamos claro del todo de quién se nos está hablando, pero poco a poco iremos conociéndolos a todos. Como contrapunto, cabe destacar que tienen multitud de detalles que los hacen fácilmente reconocibles.

Con respecto a esto último, si bien los personajes son uno de los puntos fuertes de la historia gracias a la cantidad de detalles que se nos explican (en muchos casos extravagantes), lo cierto es que son a la vez su parte más débil, y es que no llegamos a acercarnos a ellos de verdad. Por lo menos en mi caso, sentí como si hubiera una distancia insalvable entre ellos y yo. A diferencia de otros casos, en los que uno puede identificarse con los protagonistas, y estos están tan vivos que casi te parece que, de alargar la mano, podrías sumergirte en la historia y rozarlos con la punta de los dedos, en esta novela me dio la impresión totalmente opuesta: que si intentara tocarlos, mis dedos chocarían contra las páginas del libro, y este se cerraría de golpe en mis morros. Esto, desde luego, es una impresión muy personal, pues insisto en que están muy bien descritos psicológicamente (e incluso en algunos casos se nos ofrecen mini biografías), pero resultan demasiado lejanos, tal vez por ese detalle de guardarse ciertas cosas para ellos mismos, con lo cual al final uno se siente un poco engañado. O puede que fuera ese lado cómico de la obra, que le otorga a todo un aire en cierto modo caricaturesco.

Pero no nos dejemos llevar por el aspecto negativo pues, como comentaba antes, la novela es una delicia. El suspense está súper bien llevado, y mirad que al principio me daba en la nariz que la cosa iba a ser de lo más predecible… ¡pero en absoluto! Lo mejor es ir viendo cómo los sucesos y pistas encontradas lo trastocan todo, haciendo que tengamos que replantearnos ciertas ideas preconcebidas y listas de sospechosos constantemente.

Otro aspecto que, por lo menos yo valoro mucho de las novelas policíacas es que haya gran cantidad de sospechosos, que más de una persona tenga posibles motivos ocultos para acabar con la vida de la víctima (o víctimas, como en este caso), lo cual hace más difícil la tarea de adivinar el culpable. Lo cierto es que este libro me recordó bastante a una de esas series antiguas del estilo de Twin Peaks: pueblo pequeño, leves toques “cutres” o cómicos, investigación policial complicada…

Ya que menciono este último punto, y como veis en el argumento, el tema central de la novela es la reapertura de una investigación que se cerró veinte años atrás, supuestamente con el culpable equivocado. La cosa no resulta terrible solo desde el punto de vista de la persona inculpada en falso, sino también de los policías que en su momento estuvieron a cargo del caso, Jesse y Scott, dado que sus vidas cambiaron para siempre después de que este se cerrara, y no precisamente a mejor. De hecho, es tal la obsesión de Jesse por reparar el daño causado con su error que, pese a estar tener ya un pie en la jubilación, se tira a la nueva investigación de cabeza, y no duda en arrastrar a Scott con él, incluso aunque su viejo amigo de juventud lleve los últimos veinte años en una oficina, lejos de las calles y por tanto, de la acción.

Pasando a otro punto, la historia da constantes saltos temporales que pueden hacerse un poco embarullados. Por un lado tenemos el presente, con la nueva investigación en curso tras la muerte de Stephanie, una periodista; por otro, está el pasado, con los asesinatos del alcalde y de su familia junto con una mujer que había salido a hacer footing y justo pasaba por ahí, con lo cual en su momento se dedujo que ambos crímenes no estaban relacionados. Por si no esto no fuera poco, también se van intercalando recuerdos de las vidas de los personajes, incluso puede pasar que cuando están hablando con otra persona y mencionan un hecho particular, el libro dé otro salto y se centre en lo sucedido, explicándolo como si estuviera pasando en el momento presente. Es una estructura un poco como de muñecas rusas: una historia dentro de otra, y de otra, y de otra… Le da un toque peliculero al libro que me resultó atractivo, pero también es verdad que confunde bastante, y la enorme cantidad de personajes que desfilan a lo largo de sus páginas no ayudan.

No os agobiaré con más detalles, pues creo que es mejor que vosotros mismos os lancéis a leerlo, aunque yo os recomendaría empezar con alguna otra de las novelas de Dicker, pues se me antojan mejores que esta. Esto último es solo una recomendación personal, por supuesto, pues La desaparición de Stephanie Mailer es asimismo excelente, y os hará sentir como auténticos detectives mientras tratáis de descifrar quién es el culpable.

Como nota final, le doy un 8 sobre 10, y os lo recomiendo tanto si sois fans de la literatura de misterio como si tenéis ganas de reíros un rato, pues al libro no le faltan momentos cómicos, o por lo menos algo chocantes.

 

¿Alguno de vosotros es fan de Joël Dicker? ¿Cuál de sus libros os gustado más, y qué os ha parecido este? Por favor, no dudéis en darle al Like si os ha gustado esta reseña 🙂

 

Anuncios