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Las novelas con tintes políticos nunca me han interesado demasiado, pero algo de esta historia atrajo mi atención al leer la contraportada. No sé si fue el hecho de que tuviera que ver con Corea (un país que me interesa y del que sé poco o nada) o el tema de la CIA (de eso sí que he leído ya varios libros), pero el caso es que decidí darle una oportunidad. Es cierto que en algunos momentos, el lado político se me hizo pesado, pero aun así, no me arrepiento en absoluto de haberme leído esta novela. ¿Qué os parece si le echamos un ojo antes de nada a la portada y al argumento?


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Desde el día de 1998 en que su hermana gemela Soo-min desapareció en una playa de Corea del Sur, al parecer ahogada junto a su novio, Jenna no ha dejado de soñar con ella y se ha resistido a admitir su muerte. Hija de madre surcoreana y de padre afroamericano, es profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad de Georgetown.

Un día recibe la visita de Charles Fisk, miembro del Instituto de Estudios Estratégicos, que la invita a que se una a la CIA como experta en asuntos norcoreanos: el imprevisible régimen de Kim Jong-il ha aumentado su campaña de intimidaciones al vecino del sur, y por extensión a todo Occidente, al tiempo que se sospecha que su programa nuclear avanza a un ritmo peligrosamente rápido. Jenna acaba aceptando la propuesta, impulsada no tanto por su deseo de servir a su país, sino por la oportunidad de conocer la suerte de su hermana, tras el descubrimiento asombroso de que Pyongyang llevó a cabo secuestros selectivos de personas. Convertida en una agente encubierta, Jenna deberá infiltrarse en Corea del Norte, poniendo su vida en peligro.

D. B. John se adentra en el país más inexpugnable del planeta a través de un thriller vibrante que resulta a su vez profundamente humano, con una trama cargada de tensión, sin dejar de mostrar los horrores de una dictadura basada en el culto al líder.


No puedo decir que haya sido un placer completo leer esta historia, pues es dura, tiene partes que se hacen tediosas, otras cuya injusticia y crueldad me revolvía las entrañas, pero lo esencial es que me ha hecho sentir cosas y que he aprendido mucho con ella, y solo por eso merece la pena.

La novela es una mezcla entre un thriller de ficción y el retrato de una realidad, pues la mayor parte de la historia se basa en hechos reales, que sucedieron y por desgracia siguen sucediendo en Corea. En ella encontraremos descripciones muy duras de tres tipos de vida en el seno de la sociedad norcoreana:

En primer lugar, la de aquellos que se hayan presos en campos de trabajo forzado gulags por supuestos crímenes que en realidad no cometieron o poco tienen que ver con una falta real (véase simplemente no estar de acuerdo con el sistema).

En segundo lugar, de quienes intentan sobrevivir en las zonas rurales, entre mercados ilegales y sobornos, luchando por adaptarse a los constantes cambios en la legislación comercial que les ponen cada vez más trabas para seguir adelante, y que no se rigen por ningún criterio ni patrón coherente.

Por último, se nos muestra asimismo cómo son las vidas de aquellos supuestos afortunados que se codean con los altos mandos políticos y militares. Vidas quepese a lo que podría parecer en un primer lugar, no son mucho mejores que las del resto de la sociedad, pues ellos también deben luchar contra el miedo constante a ser acusados de traición, incluso aunque el supuesto crimen se remonte a sus antepasados.

Al margen de todo esto, seguiremos las andanzas de Jenna, una profesora universitaria de origen coreano cuya hermana desapareció muchos años atrás en extrañas circunstancias, y cuya supuesta muerte por ahogamiento nunca fue confirmada ni esclarecida. Como se explica en la sinopsis, Jenna nunca ha creído que su hermana esté muerta, y pese a la oposición de su madre, que solo quiere seguir adelante con su vida para no sufrir más, la profesora guarda en su corazón un resquicio para la esperanza, junto con el impulso obsesivo de averiguar lo que le ocurrió en realidad a su gemela.

Si bien podría considerarse que Jenna es la protagonista oficial de la historia, esta nos viene narrada desde diversos puntos de vista, que nos mostrarán los tipos de vida que comentaba unos párrafos atrás. En algunos momentos, como siempre sucede en las novelas poliédricas, esto puede resultarnos un poco confuso, pero a medida que avancemos irá quedando más claro quién es cada personaje y cuál es su papel en la historia.

Como ya he dicho antes, no es el tipo de obra que me leería todas las semanas, pero me ha gustado y la recomiendo sin dudarlo. La documentación del autor es excepcional y merece mi más profunda admiración y respeto. Al final del libro figura incluso un anexo en el cual se nos explica qué partes están basadas en hechos históricos reales acaecidos en Corea. Debo confesar que este anexo me sorprendió mucho, pues veréis que prácticamente todo lo que se nos explica en la novela pasó de verdad o, por lo menos, de forma similar. Obviamente, el autor ha realizado algunas conexiones basadas en su imaginación, y ha creado a todos los personajes como hilo conductor de la historia, pero aun así, resulta espeluznante cuando uno se da cuenta que lo que acaba de leer tiene más de realidad que de ficción.

En cuanto a los personajes, la mayoría son verosímiles y profundos, aunque Jenna no me terminó de convencer. No solo porque no me guste su personalidad, sino porque me choca que sea tan reflexiva y coherente para algunas cosas y tan impulsiva para otras, especialmente una vez entra a trabajar en la CIA. Aun así, imagino que se pueden aceptar estas aparentes incongruencias si tenemos en cuenta la angustia con la que lleva años cargando a causa de la desaparición de su hermana.

Mucho más interesante y bien trazado me resultó el personaje de Cho, y considero fascinante cómo la concepción que tenía de él se fue transformando a lo largo de la novela. Sus cambios son asombrosos y en ningún momento resultan ilógicos, todo lo contrario: son fruto de la larga evolución de un personaje redondo y magistralmente caracterizado. Estoy convencida de que a la mayoría de lectores les sorprenderá cómo, a medida que vayan avanzando en la lectura, pasarán de odiar o despreciar a Cho, a finalmente admirarlo, sufrir por su destino y desear que todo termine lo mejor posible para él. Por lo menos, es lo que me sucedió a mí.

A la novela solo le veo un defecto, y es su desenlace, que me decepcionó profundamente. Después de la maestría con la que el autor se documentó para narrar esta gran historia, me parece un insulto para los lectores e incluso los personajes que se nos ofrezca un final tan súbito y pobre, que deja múltiples frentes abiertos y muchos interrogantes. Me pareció, una vez más, que el autor estaba agotado por haberse esforzado tanto en la ejecución de la obra, y ya no le quedaban ganas ni fuerzas para crear un desenlace como Dios manda. No quiero hacer spoiler, pero la suerte de ciertos personajes (sobre todo uno) me pareció una vergüenza o, como decía más arriba, un insulto.

Como en otras ocasiones, si os interesa lo que os acabo de explicar, podéis leer el primer capítulo de Infiltrada haciendo click A Q U Í.

Como nota final, le doy a la novela un 8 sobre 10. Le habría dado un 9, pero el desenlace la hizo descender una posición en mi escala de valores, pues una vez más insisto que lo veo en extremo descorazonador y con una calidad mucho más baja que el resto de la obra.

 

¿Alguno de vosotros ha leído Infiltrada? ¿Estabais al tanto de la situación en Corea del Norte o lo descubristeis gracias a la novela? ¿Pensáis que los personajes se merecían otro final?

Como siempre, os lo agradecería si podéis darle al Like, y me encantará leer vuestros comentarios 🙂

 

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