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Mucho antes de leer este libro, vi la película o mejor dicho, miniserie en dos partes de 1979, que en su momento marcó mi infancia, y no precisamente para bien. ¿Queréis saber por qué? ¡Solo tenéis que seguir leyendo!


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Veinte años atrás, por una apuesta infantil, Ben Mears entró en la casa de los Marsten. Y lo que vio entonces aún recorre sus pesadillas. Ahora, como escritor consagrado, vuelve a Salem’s Lot para exorcizar sus fantasmas.

Salem’s Lot es un pueblo tranquilo y adormilado donde nunca pasa nada…, excepto la antigua tragedia de la casa de los Marsten. Y el perro muerto colgado de la verja del cementerio. Y el misterioso hombre que se instaló en la casa de los Marsten. Y los niños que desaparecen, los animales que mueren desangrados… Y la espantosa presencia de Ellos, quienesquiera que sean Ellos.

La crítica ha dicho…
«[Stephen King es] el hombre que inspira más terror del planeta.»
USA Today


Normalmente, no dejo en la sinopsis comentarios de la crítica, pero en este caso, he decidido no omitir la opinión de USA Today porque me ha parecido un resumen ideal de la obra de Stephen King. Es el único escritor que ha sido capaz de aterrorizarme leyendo un libro, e iré más lejos aún: hacer que tenga miedo de algo tan estúpido como una lavadora (no es una metáfora, es literal).

Si bien ha habido alguna de sus obras que no me han gustado tanto (más bien relatos cortos, en concreto en sus libros estilo recopilatorio, como El umbral de la noche), no fue este el caso de El misterio de Salem’s Lot.

Como os comentaba más arriba, la película basada en la obra me dejó profundamente impactada cuando la vi, hace tantísimos años que ni recuerdo la edad que tenía, pero era bastante pequeña, dudo que tuviera mucho más de 7 u 8 años. Recuerdo en concreto el verano entero que me pasé tapada con la sábana hasta arriba (cabeza entera incluida), sudando a mares, a causa del terror ciego que sentía imaginando que en mi ventana aparecía uno de los vampiros de la historia. Cada vez que el viento hacía resonar las persianas contra el cristal, estaba a punto de desmayarme, pues en la película (igual que en el libro) los vampiros van a visitar a sus amigos y familiares de esta forma. Aparecen suspendidos como si tal cosa, levitando a muchos metros del suelo, y llaman a la ventana para que les inviten a entrar… momento en el cual sus víctimas están perdidas. Lo más absurdo es que en esa época yo era tan pequeña que ni siquiera llegué a entender que eran vampiros, de hecho dudo bastante que viera la película entera, y pensaba que eran una especie de ángeles demoníacos (porque los primeros en convertirse en vampiros son dos niños pequeños).

“¿Y de qué va el libro? ¿Por qué da tanto miedo?”, os estaréis preguntando, dado que la sinopsis no es demasiado específica.

La novela nos cuenta la historia de Ben Mears, un escritor de moderado éxito, a partir del momento en que este decide regresar a su pueblo natal, que abandonó muchos años atrás. Ben es un hombre atormentado por una terrible tragedia de su pasado: perdió a su mujer en un accidente, cuando el vehículo en el que ambos viajaban se estampó contra un camión… y era él quien conducía.

Por otro lado, y si bien no es ni de lejos el mismo tipo de trauma, hay otro asunto que obsesiona a Ben desde su adolescencia, y es la casa de los Marsten, una vieja mansión situada en lo alto del pueblo, como si fuera la dueña o centinela del lugar. La vivienda se considera maldita por las desafortunadas vidas que llevaron todos los que habitaron en ella, sobre todo la familia cuyo apellido le da nombre. Allí, Ben vivió un suceso traumático con el que aún tiene pesadillas, pero contrariamente a lo que uno podría pensar, su plan inicial al mudarse al pueblo es instalarse en ella.

Cuál es su sorpresa cuando, al contactar con la agencia inmobiliaria que gestiona la casa, descubre que esta ya ha sido comprada… y para colmo, por un par de forasteros que, igual que él, acaban de instalarse en el pueblo. Se trata de Richard Throckett Straker y Kurt Barlow, una supuesta pareja homosexual que, al margen de la casa, también ha adquirido una tienda de muebles. Pero lo más extraño del asunto es que solo el tal Straker se deja ver en el pueblo, mientras que, ante la creciente curiosidad de todos sus habitantes, Barlow sigue sin aparecer, ausente en un viaje de negocios, según cuenta su compañero.

Volviendo a Ben, podría decirse que al regresar a Salem’s Lot pretende empezar de cero, y en un primer momento, parece que la vida le sonríe, especialmente cuando conoce a Susan Norton, una joven que vive bajo la excesiva dependencia de su madre y con quien iniciará una apasionada historia de amor. Si bien el escritor es consciente de que los habitantes del pueblo tan cotillas y cerrados como suelen ser los oriundos de comunidades pequeñas como esta, donde todo el mundo se conoce tardarán años en aceptarle como uno de los suyos, podría decirse que Ben se siente a gusto en Lot, como suele apodarse al lugar.

Sin embargo, las cosas darán un giro de 180 grados cuando una serie de misteriosos eventos comiencen a ocurrir en la localidad. Un perro aparece cruelmente asesinado en la entrada del cementerio, y al poco, un par de niños desaparecen. Uno de ellos reaparecerá en teoría sano y salvo, pero morirá poco después, igual que su hermano, víctima de una anemia de la que nadie tenía constancia. Enseguida, una epidemia se adueña del pueblo, y sus habitantes empiezan a morir de forma inexplicable, tras manifestar insólitos síntomas como rechazo ante la luz del sol, ganas de dormir durante todo el día e inapetencia generalizada.

¿Qué está sucediendo en Salem’s Lot? ¿Podrían Straker y Barlow tener algo que ver al respecto…?

Antes de seguir destripándoos la historia, me detengo aquí y entro en la reseña propiamente dicha.

Comenzaré por los personajes, uno de los puntos fuertes de la novela, dado que presentan un sinfín de matices y resultan muy reales. Asimismo, como suele ocurrir con los personajes redondos, estos evolucionan de forma radical a lo largo de la historia.

Entre ellos se encuentran los ya citados Ben Mears y Susan Norton, así como Straker y Barlow, los misteriosos ocupantes de la casa de los Marsten. Por otro lado, tenemos a Mark Petrie, un niño muy inteligente de doce años que será el primero en percatarse de que el pueblo está siendo atacado por vampiros. Después, tenemos a una de las figuras patriarcales del lugar, el anciano profesor de escuela Matt Burke, quien no tardará asimismo en ser consciente del peligro que azota a Salem’s Lot y, como una suerte de Van Helsing, se convertirá en el guía estratégico de los pocos adultos al corriente de la situación. La parte espiritual vendrá de la mano del padre Donald Callahan, un sacerdote católico irlandés que padece de alcoholismo, y cuya fe anda dando sus últimos coletazos. Por último, tenemos a Jimmy Cody, un joven médico para quien resultará duro creer lo que está sucediendo a su alrededor, pero se verá obligado a aceptarlo ante las abrumadoras evidencias. En el libro se mencionan muchos otros personajes, dándonos pinceladas de su vida con la maestría que caracteriza la obra del autor, pero omitiré mencionarlos, dado que no son tan relevantes para la historia.

La estructura del libro me convenció un poco menos, y es que en determinados momentos se insertan capítulos centrados en figuras menos relevantes con excesivas disertaciones sobre sus pensamientos y forma de vida. Si bien Stephen King siempre logra interesar al lector con las biografías que crea para sus personajes, lo ideal sería que estas sean breves cuando hacen referencia a alguien que no es clave en la historia, y por lo general suele ser así. Sin embargo, hubo algunos fragmentos que se me hicieron aburridos al ser un poco más largos, como por ejemplo las partes en las que se “enfoca” al encargado del vertedero municipal o al par de borrachos del pueblo. También puede desorientar un poco que vaya cediéndose la voz o hilo conductor de la historia a tantas personas distintas, incluso hay momentos en que sabemos lo que ocurre a través de noticias de periódico, un poco al estilo de Drácula de Bram Stoker (por lo menos, yo hice la comparación en mi mente). De todos modos, aunque dicha estructura no sea mi preferida, debo reconocer que es original y le da un toque interesante a la obra.

La novela tiene un solo fallo importante bajo mi punto de vista y es su abrupto desenlace, que se me antojó un tanto inverosímil, como si todo se resolviera con excesiva rapidez y facilidad, por decirlo así. No le hace justicia a la historia después de tantas páginas, ni me gusta cómo deja a los personajes, un poco a la deriva, sin que tengamos demasiado claro que sucede con la mayor parte de ellos. Es una lástima que se nos ofrezca una descripción tan impecable de los protagonistas (su vida, forma de pensar, físico…) logrando que les cojamos cariño, casi como si los conociéramos, y que luego se nos prive de saber qué pasa con ellos, cómo siguen adelante con sus vidas tras el horror de los acontecimientos vividos. Considero que le faltaría alargar un poco más la parte del final para que la novela fuera perfecta o que, por lo menos, se nos concediera la compensación de una segunda parte. Pero no fue así, y dudo que el escritor vaya a escribirla ahora, 44 años más tarde…

En todo caso, considero El misterio de Salem’s Lot todo un referente en la literatura de vampiros, al nivel de Las crónicas vampíricas de Anne Rice o incluso de Drácula o Carmilla, aunque estas dos sean mucho más antiguas.

Antes de finalizar la reseña, os comentaré unas cuantas curiosidades que acabo de descubrir sobre la obra investigando por Internet. Al parecer, se basaron en ella para escribir una novela ligera llamada Shiki, y me ha llamado la atención porque a partir de esta realizaron una serie de anime sobre vampiros con el mismo título, de la cual vi dos o tres episodios (y ahora que caigo, es cierto que recordaba bastante a Salem’s Lot).

Por otro lado, parece ser que en 2004 hicieron otra adaptación al cine (bueno, más bien a la televisión) con el conocido actor Rob Lowe, pero a juzgar por los comentarios de la gente y mi propia impresión tras ver el trailer en YouTube, es probable que sea aún peor que la de 1979.

En cuanto a lo que comentaba dos párrafos atrás, al parecer algunos de los personajes de Salem’s Lot reaparecen en otras de las novelas del escritor (como la saga de La Torre Oscura y Apocalipsis), pero como no he tenido el placer de leerlas, no tengo ni idea de si nos cuentan gran cosa sobre los personajes o si no pasa de ser una mera mención. En el caso de los tomos de La Torre Oscura, me parece que el único personaje en aparecer es el padre Callahan.

Como nota final, le doy al libro un 9 sobre 10, y lo recomiendo con los ojos cerrados a todo aquel que, como yo, sea fan acérrimo de esos temibles y eternos seres dotados de colmillos y sed de sangre. Si no sentís una inclinación particular por los vampiros, pero os apasionan las novelas de terror, también estoy convencida de que esta vieja historia no os decepcionará. Eso sí, no os recomiendo que veáis la película, a menos que sea para echaros unas risas ante los casposos efectos visuales y la penosa caracterización de los chupasangres.

 

¿Alguno de vosotros ha leído o leyó esta novela en su día? ¿Sois fans de Stephen King o de la literatura de vampiros en general? ¿Consideráis que el escritor es capaz como nadie de aterrorizarnos incluso a través de las páginas de un libro?

No dudéis en dejarme un comentario si queréis aportar vuestro granito de arena y, por supuesto, dadle al Like si habéis disfrutado con esta reseña 🙂

 

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