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En una de mis sesiones de “caza”, di con esta novela en la sección de novedades del Fnac y me llamó la atención el argumento. No conocía a la autora (y eso que después he descubierto la gran cantidad de novelas que ha escrito), de modo que consideré esta una oportunidad excelente para hacerlo.

¿Le echamos un ojo a la portada y a la sinopsis? ¡Vamos allá!


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Isabel, una mujer que trabaja en la Asociación de Víctimas Dependientes, recibe una propuesta peculiar que va más allá de sus competencias: debe ir a una región de Kenia, Mombasa, para localizar y rescatar a un joven llamado Ezequiel que ha sido abducido por la Orden Humanitaria, una secta que esconde algo turbio. Isabel acepta la misión dispuesta a redimir la culpa que le atosiga desde que su hermano, víctima de otra secta, se suicidó sin que ella pudiera ayudarle.

Una vez en Mombasa, a pesar de sentirse embargada por el exotismo que la rodea, Isabel consigue infiltrarse en la orden como un miembro más, pero el líder de la secta, un hombre llamado Maína, de aparente carácter afable y cordial, sospecha de ella. Parece que consigue leer su pensamiento e Isabel cada vez se siente más angustiada. El día que Ezequiel desaparece, Isabel decide pedir ayuda desesperada. Consigue encontrar el móvil que Maína le había requisado y contactar con Said, un misterioso hombre que siempre aparece en el momento más adecuado, con su moto destartalada y una chancla de cada color. Said le había hecho la promesa de cuidarla y termina convirtiéndose en un gran aliado para Isabel, ya que juntos consiguen descubrir qué se esconde detrás de las intenciones de Maína y de la secta que dirige.


Este libro me llamó la atención sobre todo por la descripción del exotismo africano y por la promesa de una posible historia de amor entre la protagonista y el misterioso Said. Confieso que ya de entrada, el asunto de la secta me tiraba un poco para atrás, pues no es un tema que me haya llamado nunca la atención. Sin embargo, me decidí a darle una oportunidad y no podría estar más contenta.

La novela nos introduce en la vida de Isabel, por un lado, y en la de Ezequiel por el otro, pues ambos se turnan para narrar la historia en primera persona. Ella es una joven al final de la veintena cuya vida ha quedado marcada por un trauma: el suicido de su hermano menor, supuestamente inducido por su ingreso en una secta de la cual, admito, me hubiera gustado tener más detalles, aunque al final no se nos cuenta gran cosa. En cuanto a Ezequiel, se trata de un joven que ha sido atrapado por una secta muy distinta a la que se llevó por delante al hermano de Isabel. Se trata de un grupo espiritual liderada por el poderoso e influyente Maina, un hombre que me produjo escalofríos a lo largo de toda el libro, y aún fue peor cuando leí una entrevista con la escritora en la cual comentaba que se había basado en una persona real para dar forma al personaje, aunque esta no era malvada como el Maina del libro.

Como podéis deducir por mi último comentario, los personajes están vivos y llenos de matices. Isabel no me gustó en exceso: me pareció que actuaba demasiado por impulso, en ocasiones poniéndose en peligro de forma temeraria y estúpida, y me desconcertó que, incluso sabiendo la verdad sobre la secta en la que se infiltra y la terrible experiencia con su hermano, en diversas ocasiones mencione sentirse tentada por quedarse ahí, puesto que algo le dice que podría ser feliz. Deduzco que era una forma de la autora de darnos a entender lo fácil que resulta que te laven el cerebro, pero aun así me chocó un poco que el personaje pensara cosas semejantes. Y ya no solo por la mencionada muerte de su hermano, sino sobre todo teniendo en cuenta el ambiente demencial y claustrofóbico que se vive en el interior de la congregación, la falta de intimidad y de comunicación con el exterior, la retorcida visión del sexo… y un largo etc.

En cuanto a Ezequiel, se trata de un niñato malcriado con problemas muy graves de autoestima, la víctima perfecta para esta clase de depredadores. No me gustó en absoluto su personaje, me pareció que era profundamente idiota y que no se enteraba de la misa la media, como se suele decir. De Maina prefiero no hablar demasiado, os garantizo que os marcará el personaje, y no para bien: de él me quedo con ciertas estampas muy vívidas que recreó en mi mente las descripciones que de él se hacían, como el vibrante carisma que exhalaba por los poros, como una suerte de electricidad o magnetismo tan intensos que incluso al tocarte, el calor de sus dedos parecía traspasar las capas de ropa y quemarte la piel. Se me antojó muy desagradable y peligroso, con esa forma de hablar suave y autoritaria, con su aparente normalidad, con las críticas crueles que le daba por dirigir de repente a sus adeptos sin venir a cuento de nada… Un auténtico vampiro psíquico, pero os dejaré que vosotros mismos descubráis más respecto a él.

Me he guardado al mejor personaje para el final, y es Said: me encantó, y aún más a medida que iba descubriendo más cosas de él. Creo que está muy bien caracterizado, y resulta igual de impactante que Maina pero en su caso, en sentido positivo. Es un hombre cautivador y lleno de sorpresas, de matices iridiscentes como la lluvia bajo los rayos del sol. Simplemente me encantó.

Cambiando de tercio, comentar que me gustaron los cambios de perspectiva en la narración, a diferencia de lo que me ha sucedido con otras novelas. Considero que, de no haber seguido asimismo las peripecias de Ezequiel, nos habríamos perdido gran parte de la historia, muy especialmente cuando lo separan del resto del grupo por motivos que no os explicaré para no haceros spoiler. Lo cierto es que la novela está muy bien estructurada, no pierde el interés en ningún momento y es sumamente inquietante. Me dejé absorber por sus páginas y al terminarla no podía esperar a leerme más obras de Clara Sánchez (de hecho, acabo de terminar Entra en mi vida, que espero reseñar por aquí en breve).

Solo le veo un grave defecto a la novela y es tanto su principio como sobre todo su final. Ambos pecan de un exceso de brevedad: en la introducción no se nos dan demasiados detalles sobre Isabel, ni sobre su vida o lo que le sucedió realmente a su hermano, como comenté más arriba, y encuentro que se “lanza” al lector al interior de la trama de forma un tanto brusca.

Esto podría haber tenido un pase deduzco que la autora deseaba centrarse únicamente en lo que pasa en el presente, pero no sucede así con el desenlace. Me quedé de lo más sorprendida y decepcionada de que, tras tantas páginas de novela (casi 400), tantos sucesos y tanta locura vivida, todo se resolviera en unos pocos párrafos, con un chasquido de dedos, como quien dice. Me dio rabia no saber más del futuro de los personajes, parece un desenlace propio de un libro que va a tener segunda parte, y sé que no va a ser así. No entiendo qué le hubiera costado a la escritora alargar un poco más el final, darnos más detalles de lo que pasará luego, y os garantizo que aún estoy rabiando por no obtener más detalles sobre Said, mi personaje preferido. La autora nos deja con la miel en los labios de forma cruel y resulta de lo más frustrante, casi como si alguien abriera la boca para explicar por fin la verdad sobre sí mismo… y entonces te cerraran el libro en la cara y vieras que no hay más páginas. Entenderéis mejor de qué hablo si os animáis a leer la obra.

Pese a la acelerada resolución de los conflictos presentes en la historia, la novela me ha gustado mucho y os la recomiendo sin dudarlo. Ahora que he leído otra más de Clara Sánchez, os diré que considero El amante silencioso un poco inferior a nivel de interés, pero eso va a gustos, y es difícil de analizarlo objetivamente porque las temáticas son muy distintas y Entra en mi vida es más larga (unas 100 páginas más).

Sea como sea, os garantizo que la novela sobre la cual versa esta reseña vale mucho la pena, y me quito el sombrero ante la escritora por describir tan bien el entorno y los personajes, pues por lo menos en mi caso, sus fascinantes descripciones me catapultaron al interior de Kenia, derritiéndome con el intenso calor, maravillándome ante los colores del ambiente y deleitándome con todo un caleidoscopio de olores y sensaciones que jamás he experimentado, o tal vez sí… gracias a este libro.

Os dejo con un fragmento bastante largo que podéis leer siguiendo este enlace y que tal vez, termine de convenceros a leer este magnífico libro.

Mi valoración final es un 8 sobre 10. Os recomiendo El amante silencioso si os gustan las historias de intriga un tanto peliculeras, los giros sorprendentes en la trama y las aventuras en entornos exóticos en los cuales el secuestro, el tráfico de armas y el asesinato son posibilidades muy reales y cercanas. También os lo aconsejo si queréis saber un poco más sobre las sectas, los líderes espirituales y el funcionamiento de la sociedad africana oriental (Kenia en concreto): desde las tribus que viven en lo profundo de la selva y se rigen por sus propias reglas, hasta los hoteles de lujo y su forma de volcarse en los turistas para protegerlos.

 

¿Alguno de vosotros ha leído El amante silencioso? En referencia al brusco desenlace que os comentaba, ¿lo habríais cambiado o a vosotros os parece que la historia se interrumpe en el momento perfecto?

Por favor, dejadme vuestras impresiones sobre la novela haciendo un comentario aquí debajo, y no dudéis en darle al Like si habéis disfrutado con esta reseña 🙂