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Hace casi un par de años —creí que eran solo unos meses, se nota que me hago vieja—, me leí La casa entre los cactus de Paul Pen. Aunque no me marcó de forma significativa y, como podéis ver en su correspondiente reseña, no obtuvo una gran puntuación por mi parte, me pareció una buena novela, capaz de mantener la intriga a lo largo de todas sus páginas y de tener al lector permanentemente enganchado.

Es por ello que, al enterarme de que el escritor había sacado algo nuevo, decidí embarcarme en su lectura. Confieso que al terminar La casa entre los cactus no me apetecía nada leer más obras suyas, pero como ya había pasado un tiempo y encontré interesante el contenido de la portada, me dije que valía la pena arriesgarse.

¿Empezamos?


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Crees que conoces a tu pareja. Crees que tu matrimonio es perfecto. Pero todos tenemos secretos. Y la verdad siempre emerge, aunque la ahogues. La verdad nunca muere, aunque la mates.

Frank y Grace forman el matrimonio perfecto. Pero cuando emprenden junto a sus dos hijos un viaje en autocaravana a través de los Estados Unidos, no pueden imaginar que se dirigen a un encuentro inesperado, capaz de destruir a la familia y poner sus vidas en peligro mortal.

Traducido en Alemania, Italia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos, y con más de 150.000 ejemplares vendidos, Paul Pen regresa con una sorprendente novela que se lee sin freno. Un vertiginoso descenso al lado oscuro de lo cotidiano, a los terribles secretos que todos escondemos tras nuestras fachadas de aparente perfección.


Este libro tiene dos aspectos muy positivos: uno, que en cierto momento (diría que antes de la mitad), el lector descubre algo que da un vuelco por completo a la trama, y otro, que a lo largo de todas sus páginas, nos mantiene en vilo con una angustia y tensión que va in crescendo hasta terminar el libro. Ese giro sorprendente en la perspectiva de la historia me decepcionó en un principio, y es que me había imaginado que la obra iría en una dirección totalmente distinta digamos que sobrenatural basándome en lo que se nos cuenta en las primeras páginas, pero nada más lejos de la realidad. Aun así, es cierto que si tuviera que citar las películas de terror que más miedo me han dado, siempre se han basado en figuras humanas y no espectrales, véase por ejemplo Los extraños o la horripilante Mártires, con cuya trama me pasó algo similar a Un matrimonio perfecto: al principio, estaba convencida de que se trataba de una historia de fantasmas. Y si la habéis visto, sabéis muy bien que no tiene nada que ver.

Os debéis de estar cansando de que os pegue este rollazo previo sin contaros un poquito de qué va la historia, así que os la resumiré. La novela arranca con algunas escenas inconexas, en la que se enfoca a diversos personajes que no serán relevantes en la novela ni volverán a aparecer, pero cuyas vidas tienen un detalle en común: todos entrarán en contacto con una misteriosa joven que parece una mezcla entre una fugitiva y una drogadicta, muy atractiva físicamente pero, al mismo tiempo, devastada por una situación traumática que todos ignoran.

Sin embargo, enseguida se dejará el tema de la chica de lado —por lo menos, de momento— y se centrará la atención en los protagonistas, Frank y Grace, un matrimonio con dos hijos que se dispone a realizar un viaje en autocaravana por Estados Unidos aprovechando que se mudan al otro lado del país; en concreto, pasan del estado de Washington a Boston. El lector se dará cuenta enseguida de que, pese a su falsa apariencia de felicidad, la familia esconde una serie de traumas aún no superados y que, curiosamente, han sucedido casi a la vez durante los últimos meses, como si alguien les hubiera echado una maldición. El autor nos irá descubriendo esta serie de desgracias poco a poco, aunque la intriga sobre algunos de ellas se mantendrá a lo largo de muchas páginas, como por ejemplo, el motivo por el cual el hijo pequeño del matrimonio perdió un ojo recientemente.

Aunque la familia piensa —sobre todo el padre, Frank— que sus vidas están a punto de cambiar a mejor, las desdichas seguirán pisándole los talones cuando, al anochecer del primer día de su viaje, atropellen a una mujer que estaba en mitad de la carretera… y aquí vuelve a entrar en escena la chica de la que os hablaba antes, pues la víctima no es otra que ella. A partir de ahí, sus vidas no harán otra cosa que complicarse cada vez más, y el peligro irá enroscándose en torno a ellos como una goma elástica demasiado apretada… o como el abrazo mortal de una boa constrictor.

Os garantizo que el libro os enganchará muy rápido y os hará difícil abandonarlo, aunque al mismo tiempo, no tendréis muy claro lo que deseéis qué pase… y es que cuesta tomar un partido o el otro, si lo leéis entenderéis a qué me refiero. Lo máximo que puedo deciros es que los personajes están muy bien trazados psicológicamente, y no hay malos ni buenos absolutos: tal y como dice en cierto punto Audrey, la hija adolescente del matrimonio: nadie es totalmente bueno ni malo. Todos encerramos ambos lados en nuestro interior, aunque debo decir que algunos de los personajes de la novela no los tienen demasiado bien compensados.

¿Aspectos negativos? Uno de ellos podría considerarse casi positivo, según como se mire, y es algo que ya mencioné en mi reseña de La casa entre los cactus : se pasa mal leyendo el libro. En ocasiones, casi dan ganas de cerrarlo de golpe y arrojarlo bien lejos, incluso de cubrirse la cabeza con los brazos para escapar del horror de lo que sucede en la historia. En este aspecto, la verdad es que Paul Pen me recuerda a Stephen King en su vena más retorcida, y esta obra (igual que la otra suya que me leí) tiene un aire a lo Misery que resulta francamente asfixiante.

También quiero hacer hincapié en un detalle un poco arbitrario, pero que me tocó bastante las narices de uno de los personajes, en concreto Audrey, la hija adolescente de Frank y Grace. Y es que me pareció bastante patético que todas las referencias de esta niña para cualquier situación se basaran única y exclusivamente en personajes de series de Netflix (o HBO o lo que sea) y famosos… además, llamándolos por su nombre de pila y omitiendo toda referencia al respecto —sea la serie o película del personaje, o el ámbito profesional en el caso de los famosos—, como si todo el mundo tuviera que saber de quién habla o fueran amigos suyos íntimos.

Pero ya no solo este hecho —un poco desconcertante a menos que la chica sea tonta de remate—, sino que encima, pretenda dárselas de madura, y su propia madre lo crea así viendo cómo reacciona en distintos puntos de la novela. En resumen, el personaje no podría haberme caído peor. No sé muy bien si Paul Pen pretendía ofrecer un retrato caricaturesco de los adolescentes de hoy en día, o realmente piensa que la mayoría son así, pero vamos… Tal vez yo no tenga mucha experiencia con niños de esta edad, pero espero de corazón que no sean tan estúpidos y superficiales como la tal Audrey, que para colmo también es de lo más gruñona. Básicamente, critica todo lo que sale de la boca de los demás y lo tacha de racista, homófobo, machista… Una neurótica obsesiva, creo yo, y bastante pesadita.

Otro de los “defectos” de la novela bajo mi punto de vista es el final, y es que me pareció poco creíble. En general, la historia peca de falta de verosimilitud en bastantes momentos, pero se los fui pasando dado que, si nos pusiéramos a analizarlos todos con lupa, no habría novela. Sin embargo, las cosas cambiaron cuando llegué al desenlace, y ahí si que ya comenzó a chirriarme la cosa. No os puedo decir gran cosa para no chafaros el libro y que me odiéis para siempre, de modo que solo os diré que no me trago la decisión que toma Frank en un momento cercano al final. Creo que no pega en absoluto con lo que hemos ido viendo del personaje; fijaos que hasta me esperé un nuevo giro de tuerca en la trama que finalmente no se produce y que, aunque me habría repateado por la escasez de originalidad, en cierto me habría consolado un poco por esa incoherencia tan extraña en el comportamiento de un personaje que, hasta el momento estaba muy bien trazado.

Como nota final le doy a esta novela un 7 sobre 10, y os la recomiendo si os gusta que os tengan en tensión a lo largo de todas las páginas, así como los giros de trama inesperados. También si sois fans de las historias donde no hay malos ni buenos absolutos, y aún más si os encantan las historias un poco bestias al estilo Stephen King (aunque os prometo que aquí no hay nada gore). No le doy un 8 ni la incluyo en mi categoría de Libros Recomendados porque no me ha encantado, pero no descarto leer una tercera obra de este autor en el futuro.

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