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Descubrí este libro —o, mejor dicho, esta saga— gracias a una conocida de Internet, que posteó una breve reseña en su Instagram. Cuál fue mi sorpresa mayúscula al enterarme de que el tal Robert Galbraith no era, nada más y nada menos, que un mero pseudónimo bajo el cual se camuflaba una de mis escritoras preferidas. Estoy hablando de la persona que creó la saga que más me ha marcado y que jamás me cansaré de releer, Harry Potter. Sí, estoy hablando de la maravillosa J.K. Rowling. Sobra decir cuánto tiempo tardé en hacerme con las tres novelas de Robert Galbraith actualmente traducidas al español, y ponerme con la primera: El canto del cuco.

¿Empezamos?


 

Una joven modelo con problemas emocionales cae desde su balcón de Mayfair en plena noche. Su cuerpo yace en la calle nevada. Todo el mundo asume que ha sido un suicidio, excepto su hermano, que contrata los servicios del investigador privado Cormoran Strike para que se encargue del caso.

Veterano de guerra con secuelas físicas y psicológicas, la vida de Strike es un desastre. El encargo le da cierto respiro económico, pero cuanto más profundiza en el complejo mundo de la modelo, más oscuro parece todo y más se acerca Strike a un gran peligro.

Un elegante misterio impregnado de la atmósfera de Londres, desde las calles más selectas de Mayfair hasta los pubs ocultos del East End o el bullicio del Soho.


Pese a lo que os comentaba en el inicio sobre mi extrema devoción por J.K. Rowling, os garantizo que voy a ser imparcial en mi juicio sobre la obra y, sin dejarme llevar por mi amor eterno hacia Harry Potter, puedo afirmar que la saga creada en torno a la figura del detective Cormoran Strike es una maravilla. Diría incluso que El canto del cuco es, por ahora, mi preferido de la saga, aunque como aún me hallo a menos de la mitad del tercero, puede que cambie de opinión al terminarlo.

Como habréis leído en la sinopsis (que por suerte no desvela gran cosa), nuestro detective protagonista, Cormoran Strike, es contratado por John Bristow, un acaudalado abogado que además, era el hermano adoptivo de una famosa modelo que falleció tres meses atrás en trágicas circunstancias. Se trata de Lula Landry, una chica mulata adorada por todos que, una fría noche de invierno, fue vista cayendo al vacío desde el balcón de su piso en un edificio de apartamentos de lujo londinenses.

La modelo tenía una historia conflictiva, desde el abandono de sus padres biológicos en la infancia, hasta una adolescencia plagada de problemas con las drogas, que finalizó con su internamiento en un centro psiquiátrico y el diagnóstico de un trastorno bipolar. Estos datos —así como la descripción del  carácter inestable de la joven por parte de sus conocidos— llevaron a la policía a cerrar el caso y etiquetar su muerte oficialmente de suicidio.

Sin embargo, su hermano John piensa que en realidad fue asesinada, basándose en tres posibles pistas: el testimonio de una vecina —cuya credibilidad es escasa debido a su adicción a las drogas—, que alegó haber oído a la modelo discutiendo con alguien poco antes de su muerte; las imágenes captadas por las CCTV, que muestran a dos hombres corriendo cerca del edificio minutos antes y después de la caída de Lula desde su balcón; y, por último, la firme convicción de John de que su hermana pequeña, pese a sus problemas mentales, se mantenía estable gracias a la medicación y jamás se habría suicidado.

Pese a su escepticismo inicial, poco a poco Cormoran irá recaptando pistas que le irán alejando más y más de la teoría del suicidio tan aceptada por todos. Con la ayuda de Robin, su nueva y joven secretaria —quien no tardará en desempeñar muchas más funciones que las inherentes a su puesto—, el detective se adentrará en una telaraña de pistas incomprensibles, personas empeñadas en impedir que sus secretos salgan a la luz y callejones sin salida.

La trama tiene la mayoría de ingredientes que yo le exigiría a un buen thriller: una ambientación misteriosa, plagada de las lluvias y brumas de Londres; sugerentes pubs y clubs nocturnos, cuya decoración y atmósfera están profusamente descritos; personajes vivos e interesantes… y un desenlace inesperado que, si bien no me gustó al principio, poco a poco fue convenciéndome más y más. Sobre todo a medida que todas las piezas del puzzle que la autora nos había desparramado sobre el “tablero” comenzaron por fin a encajar.

Ya que menciono el tema del puzzle, puede decirse que esta novela me recordó en cierto modo a las de Agatha Christie y es que, tras muchas pistas falsas, devaneos y enrevesadas preguntas sin respuesta, al final todas las dudas se despejan y no queda ni un solo cabo suelto, como mencioné en esta reseña de la célebre autora de misterio (asimismo inglesa y con tendencia a ambientar sus novelas en la capital).

En todo caso, no fue hasta que la última pieza del engranaje de El canto del cuco quedó perfectamente colocada cuando por fin, satisfecha, me percaté de lo inteligente de su desenlace, la meticulosidad con la que cada detalle está trazado y la maestría con la que Galbraith —alias Rowling— lo liga todo al final.

Ya que en el párrafo anterior destaco los personajes de la obra, deciros que me encantaron los dos protagonistas, Cormoran (el detective) y Robin (su nueva secretaria), como supongo le sucederá a la mayoría de la gente. Incluso pese a que ella, en el primer libro —sobre todo al principio— parece un poco boba, tan obsesionada con su anillo de compromiso y el esnob de su novio, y a que él —como iréis viendo a lo largo de los libros— es bastante machista y podría decirse que tiene un lado egoísta e incluso insensible. De hecho, el detective os sorprenderá más por sus defectos que por sus cualidades, y opino que es precisamente esta falta de glamour o de artificio lo que os cautivará de él: es fácil empatizar con alguien que comete errores, que tiene defectos y que no siempre se comporta como un héroe. Y es que, a diferencia de esas otras novelas en las que el policía o detective es un guaperas fortachón y prácticamente omnipotente, aquí Cormoran es un hombre torturado por su pasado a quien le falta una pierna, está hasta el cuello de deudas y se ve obligado a dormir en su despacho tras romper con su adinerada novia y ser expulsado del piso en el que ambos vivían.

En cualquier caso, tanto Cormoran como Robin son muy humanos, con sus virtudes y sus defectos, y tienen ese punto divertido que también detectamos en ocasiones en los personajes de la saga potteriana. En cuanto a Wardle, el policía, no sale tanto como para considerarlo importante, y por tanto es difícil catalogarlo de verosímil o no, pero en cualquier caso es digno de mención dado que se trata de de otro de los personajes recurrentes de la saga, que iréis viendo si continuáis con ella.

Ya dentro de la rama de los personajes variables, cabría destacar a la propia Lula y a su familia: su hermano John (el cliente que contrata a Strike); el tío de ambos, Tony Landry, asimismo abogado y muy mandón (el típico pijo acostumbrado a tener la sartén por el mango) y la madre adoptiva de los chicos, presa de una enfermedad ya en fase terminal.

En otro grupo encontramos a los amigos, aquellos que trabajaban con ella y, por último, los meros conocidos. Entre ellos, conoceremos a Evan, el novio de Lula, cuyo look y actitud encajan con la del clásico rockero británico; su mejor amiga, Ciara, otra top-model con la que trabajaba a menudo; Guy Somme, un diseñador africano y muy amigo de la joven víctima; Rochelle, una chica misteriosa y conflictiva con problemas psicológicos que Lula conoció durante su internamiento…

Por último, cabe mencionar al portero del edificio y al chófer de Lula (cuyos testimonios serán claves durante la investigación del caso);  sus vecinos (por ejemplo, la testigo que os mencioné antes y su marido, un famoso cineasta) y otros co-trabajadores dentro del mundo de la moda en el que se movía la joven. Todos ellos, por supuesto, dispuestos a aportar su granito de arena con sus datos e impresiones sobre ella, aunque unos con más ganas o intereses ocultos que otros. En cualquier caso, os garantizo que, sin importar su grado de importancia en el desarrollo de la trama, todos los personajes están muy bien descritos, desde su aspecto físico hasta su personalidad, pasando por su look y sus gestos, y yo, particularmente, adoro los autores que te permiten crearte enseguida una imagen mental de sus creaciones.

En todo caso, para mí lo más destacable de la novela es lo tremendamente adictiva que resulta. Os encontraréis muriendo por saber más y más de la historia, y ya no hablo solo de descubrir al culpable, sino también de averiguar más detalles sobre las vidas de Cormoran y Robin. A mí se me hicieron amenas incluso las casi idénticas visitas a múltiples pubs por parte del detective y su desafortunada tendencia a la comida basura. Quizá no llegue al nivel de Murakami y su facilidad para hacer que hasta la descripción de cómo los protagonistas se duchan o planchan camisas resulten interesantes… pero casi. He leído algunos detractores de la novela comentando que se hacía muy larga y repetitiva, pero a mí no me dio esa impresión.

Por último, comentaros como anécdota que la BBC ha sacado una serie (C.B. Strike) basada en los casos del detective, y hasta ahora he visto cinco episodios, correspondientes a los dos libros que ya he leído. Si bien los actores me han parecido bastante acertados “en general” —más que nada, los dos protagonistas, aunque físicamente no encajen todas sus características—, en cambio considero que se han cargado la trama de los libros, pues han eliminado la mayoría de cosas y se han inventado otras que jamás suceden, como hacen siempre los guionistas cuando transforman libros en películas o series. Sé que es una adaptación, pero no entiendo por qué no podían hacer unos cuantos episodios más y así no verse forzados a compromirlo todo tanto… El libro del que os hablo en esta reseña por lo menos ocupa tres episodios de la serie, pero el segundo (El gusano de seda) tan solo dos, y la adaptación me gustó muchísimo menos ya que se vieron obligados, como os decía, a sacar las tijeras y meter un recorte que dejó la novela por los suelos. En fin, supongo que era de esperar que la serie me decepcionase… como me pasó también en el caso de las películas de Harry Potter.

Y ahora pasemos a la puntuación, que ya va siendo hora 🙂

Le doy a esta obra un 9 sobre 10, y os la recomiendo tanto si sois fans de J.K. Rowling como si no, dado que esta nueva saga no tiene nada que ver en absoluto con el mundo de fantasía de sus otras novelas. Opino que ha sido buena idea por su parte usar un pseudónimo, por si hay gente a quien no le gusta Harry Potter y tiene prejuicios a la hora de leer algo nuevo de la autora. Si os gustan las historias de suspense retorcidas, los detectives fuera de lo habitual y la ciudad de Londres, con su clima lluvioso, la atmósfera fantasmagórica del Támesis y las callejuelas en sombras, sin duda El canto del cuco os encantará.

 

¿Alguien ha leído este libro o la saga de Harry Potter? Incluso en el caso de que seáis antifans de las aventuras del joven mago, ¿os apetecería leeros esta nueva creación de Rowling, basándoos en mi reseña?

Dejadme la respuesta a estas preguntas y/o cualquier comentario que os apetezca aquí debajo, y por supuesto, os lo agradeceré eternamente si le dais al Me gusta 🙂

 

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