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Recientemente, me dio por comenzar a seguir varias cuentas Instagram de editoriales y páginas web sobre libros. Ello me generó una especie de locura adquisitiva que, a su vez, derivó en que comenzaran a acumulárseme las lecturas… y qué queréis que os diga. En mi caso, algo así es como un sueño hecho realidad.

Uno de esos múltiples libros que me llamó la atención y fue a parar a la biblioteca de mi Kindle fue La sospecha, de Fiona Barton. ¿Os parece si os introduzo un poco la novela antes de entrar en materia? ¡Empecemos!


Cuando dos jóvenes británicas desaparecen en su año sabático en Tailandia, su caso pasa a copar el foco de la atención mediática internacional. La periodista Kate Waters está lista para informar sobre la historia: como siempre, quiere ser la primera en conseguir la exclusiva y descubrir la verdad, y esta vez no será una excepción. Sin embargo, a medida que se van conociendo más detalles de la investigación, Kate no puede dejar de pensar en su propio hijo, a quien no ha visto en dos años.


Como os comentaba más arriba, me leí esta obra sobre todo por la ingente cantidad de publicidad al respecto que me fui encontrando por todas partes, aunque siendo sincera, tras leer la trama, consideré que La sospecha tanto podría resultarme interesante como aburrirme mortalmente. Si bien en la sinopsis se centran sobre todo en Kate, lo cierto es que al leer la novela nos encontraremos con algo bastante diferente. Veámoslo con más profundidad.

Para empezar, en la obra no hay un único protagonista o perspectiva, sino varios.  Tampoco el tiempo transcurre de forma lineal, pues tendremos constantes flashbacks a lo sucedido durante la estancia de las chicas en Tailandia. Así, por un lado, en el presente seguiremos las andanzas de Kate y otros periodistas, así como de Bob Sparks, el investigador de la policía a cargo del caso en Inglaterra; por otro lado, conoceremos lo que sucedió de verdad durante el viaje de las dos jóvenes, Alex y Rosie, pues la información que Alex compartía por Facebook no era sino una versión muy edulcorada y postiza de los hechos, igual que lo que la chica contaba a sus padres por email.

¿Y cuáles eran estos hechos que Alex pretendía ocultar? No os los contaré al detalle para no spoilearos la historia, pero digamos que para empezar, la chica no se fue de viaje con su mejor amiga, como estaba programado, pues esta se echó atrás a pocas semanas del viaje, forzando a Alex a buscar a otra acompañante de forma precipitada.

La “afortunada” resultó ser Rosie, una mera compañera del instituto con la que no tenía demasiado en común y de la que apenas sabía nada en realidad, especialmente de sus problemas tanto internos como familiares. Rosie llevará a Alex por una senda de autodestrucción en la cual, entre otros ingredientes explosivos, encontraremos drogas, robos y sexo con desconocidos.

Eso por no mencionar la horrible pensión en la cual terminan las chicas que, lejos del lugar de ensueño que imaginaba Alex, es un antro de mala muerte, regentado por una mujer que tiene pactos con policías corruptos para que estos no interfieran en su “negocio”. Y no me refiero al hostal en sí, si no a la clase de chanchullos que se manejan en él (drogas, robos amañanados, préstamos ilicítos…) En cuanto a los huéspedes, al margen de nuestras dos jóvenes protagonistas,  se amontona parte de la peor purria de la sociedad: desde mochileros sucios sin demasiados escrúpulos hasta camellos, eso por no mencionar incluso a un perturbado asesino.  

La situación terrible en la que se ve inmersa Alex y su incapacidad para decir la verdad se debe, en parte, a la cabezonería y orgullo adolescentes, que llevan a muchos jóvenes de hoy en día a no confesar a sus padres cómo se sienten de verdad por temor a una reprimenda o a alguna clase de sermón. Sin embargo, no son solo estos los motivos, pues aquí entramos en otro tema muy en auge hoy en día: las vidas de escaparate. Y con esto me refiero a Facebook, Instagram y otras redes sociales que venden realidades postizas, haciendo alarde de supuestas vivencias idílicas que generan en nosotros lo que en inglés se conoce como “FOMO” o fear of missing out. Es decir, el temor a estar perdiéndonos siempre algo, haciéndonos anhelar fervientemente las vidas de los demás, creyéndolas mejores. Así, tratando de imitar lo que ya de por sí es una farsa, caemos en la trampa y perseguimos lo mismo: estar constantemente viviendo experiencias trepidantes y disfrutando de ellas sí o sí, mientras escondemos lo que no va bien, lo que no es bello, lo que no es maravilloso y excitante todo el tiempo. Como si nuestras vidas fueran una especie de circo con luces de neón.  Una carrera desesperada hacia una perfección que nunca se alcanza. Porque la perfección no existe, ni en nuestra realidad ni en las de esas personas que pretenden vendernos vidas de felicidad imperecedera.

Dejando de lado los temas filosóficos y volviendo a los tipos de narrador, nos enteraremos de las adversidades vividas por Alex gracias a la presencia de unos emails en los que la joven relata en primera persona a su mejor amiga la que supuestamente tenía que haberla acompañado en el viaje lo que está pasando de verdad en Bangkok. Dichos emails irán alternándose con el resto de la historia que, como os comenté más arriba, Kate (la periodista) y el detective Bob Sparks se irán turnando para narrar. Aunque este es el primer libro de Fiona Sparks que leo, comentaros de pasada que al parecer, ambos son personajes recurrentes en sus novelas.

Centrándonos primero en Kate, es un personaje bien fundamentado y rico en matices, ya que por una vez, se verá obligada a dejar un poco de lado su vocación como periodista y centrarse en su labor de madre. Y es que su hijo Jake, de quien apenas ha tenido noticias durante los últimos dos años, está involucrado en la investigación policial sobre la desaparición de las chicas en Tailandia y ciertos hechos allí ocurridos. Los hechos en concreto, el cómo y el por qué… deberéis averiguarlos vosotros mismos leyendo la novela 🙂 Solo os diré que Jake no les pondrá las cosas fáciles ni a la policía ni a su propia familia, y que al poco de dar señales de vida, volverá a esfumarse sin dejar rastro, lo cual llevará a Kate a desplazarse hasta Tailandia, tanto para ejercer como periodista, como para encontrar a su hijo cueste lo que cueste.

Otro personaje que cabe comentar es Bob Sparks, el policía al frente del caso. Se trata de un viejo conocido de Kate por el cual la periodista siente cierto interés pese a estar ambos casados. En el caso de él, con una mujer enferma de cáncer en fase terminal, motivo por el cual en ciertos momentos se verá un poco despegado de la investigación, sin saber muy bien cómo seguir adelante, en un claro paralelismo con Kate. Y es que la periodista se verá perdida en ocasiones, más aún al verse rodeada por sus colegas en Tailandia ávidos de información como tiburones sedientos de sangre, y se le hará muy duro persistir en sus intentos de dar la talla como periodista mientras, al mismo tiempo, está sufriendo un auténtico martirio mientras pugna desesperadamente por encontrar a su hijo.

No me voy a extender mucho más, pues no ha sido una novela que me haya marcado demasiado y, si bien me mantuvo bastante enganchada a sus páginas mientras la leía, a medida que va pasando el tiempo, su recuerdo se difumina más y más en mi memoria. Además, tiene un lado trágico que me resultó desagradable y me dejó con mal sabor de boca al terminarla. Por este motivo, no es una obra que recomendaría, aunque tampoco la veo mala ni disuadiría a nadie de persistir en su intención de leerla.

Como nota final, le doy a La sospecha un 7 sobre 10, pues opino que está bien escrita, los personajes son creíbles y la trama está muy bien hilvanada. Sin embargo, como os comentaba antes, no creo que vaya a acordarme mucho de ella pasado un tiempo, a menos que sea para rememorar el mal cuerpo que se me quedó después de leerla.

 

Y vosotros, ¿estáis de acuerdo con mi valoración? ¿Tal vez, habíais leído ya a Fiona Barton, y conocíais a los personajes de Kate y el detective Sparks? ¿Qué opináis sobre el tema de las redes sociales y las vidas de escaparate que os comentaba antes?

No dudéis en dejarme la respuesta a estas cuestiones aquí debajo, y por favor, haced click en el Me gusta si habéis encontrado útil esta reseña 🙂

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