Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

La sinopsis de este libro me atrajo mucho me encantan las historias que mezclan suspense y trastornos mentales, y si incluyen pintores/obras de arte ya ni os cuento y admito que sentí enardecerse mi curiosidad al leer que la productora de Brad Pitt había comprado los derechos para hacer una película. Tengo muy claro que la intención de adaptar un libro a la gran pantalla no siempre es sinónimo de calidad (en muchos casos puede ocurrir justo lo contrario), pero “en general” me gustan las películas en las que sale este actor, y supongo que todo junto me convenció para leerme La paciente silenciosa.

En cualquier caso, si bien os recomiendo su lectura y confirmo que la novela es ocurrente y adictiva… me esperaba bastante más de ella.

¿Queréis saber por qué? ¡Solo tenéis que seguir leyendo!


Alicia Berenson, una pintora de éxito, dispara cinco tiros en la cabeza de su marido, y no vuelve a hablar nunca más. Su negativa a emitir palabra alguna convierte una tragedia doméstica en un misterio que atrapa la imaginación de toda Inglaterra.

Theo Faber, un ambicioso psicoterapeuta forense obsesionado con el caso, está empeñado en desentrañar el misterio de lo que ocurrió aquella noche fatal y consigue una plaza en The Grove, la unidad de seguridad en el norte de Londres a la que Alicia fue enviada hace seis años y en la que sigue obstinada en su silencio. Pronto descubre que el mutismo de la paciente está mucho más enraizado de lo que pensaba. Pero, si al final hablara, ¿estaría dispuesto a escuchar la verdad?


En esta novela encontraremos dos narradores, pero primero me centraré en el verdadero protagonista, Theo Faber, el psicólogo, a quien veremos en dos escenarios muy distintos. Así, por un lado, seguiremos sus andanzas en el centro de seguridad para enfermos mentales conocido como The Grove, donde ha sido recientemente contratado; por el otro, nos asomaremos a su vida privada, y seremos testigos de los problemas con su mujer y de sus propios demonios internos. Valiéndose de estos escenarios, la novela nos mostrará a Theo desde dos perspectivas muy diferentes: en unos momentos, veremos en él al infalible psicoterapeuta que ha logrado tratar con éxito a muchos pacientes; en otros, accederemos a su lado más frágil y humano, siendo conscientes de sus limitaciones y sus carencias.

Os hablaba de dos narradores en la novela, y es que Alicia (la paciente) es el segundo, aunque ella nos contará su historia de otro modo, a través del diario personal que comenzó a escribir seis años antes, poco antes de asesinar a su marido y sumirse en un silencio obstinado del que nadie, hasta la fecha, ha podido sacarla.

Un dato importante que debo señalar es que las primeras páginas de la historia, que arrancan de la mano de Alicia, me resultaron escalofriantes. Y no porque en ellas se nos muestre a una psicópata o a alguien perturbado: justamente por lo contrario. Y es que, tras obtener estas primeras pinceladas sobre la vida cotidiana de la artista, en las que nos describirá en primera persona el amor que sentía por su marido, toparemos de bruces con el brutal acto cometido por ella apenas un par de meses más tarde. Y será el propio Theo Fabber quien, tras la primera entrega del diario de Alicia, tomará las riendas de la narración y nos pondrá cara a cara frente a lo sucedido. Se mire como se mire, es sin duda un arranque espectacular, y solo por eso ya me predispuse mentalmente para que la novela me gustara.

¿Qué cuenta La paciente silenciosa? Con lo que he dicho hasta aquí y lo leído en la sinopsis, os habréis hecho ya una idea: Alicia Berenson, antaño artista de éxito y en la actualidad paciente de un centro psiquiátrico penitenciario, es una joven mujer que, tras asesinar a su marido por razones desconocidas hasta la fecha, dejó de repente de hablar. De eso han pasado ya seis años, y pese a los intentos fallidos de otros psiquiatras expertos, el doctor Theo Fabber está convencido de que logrará arrancarla de su mutismo y hacerla hablar. No os diré nada más, pues opino que la novela vale la pena y no quiero arruinaros ninguna de las sorpresas que encierra, que son unas cuantas.

Cabe destacar que la trama puede resultar levemente caótica en algunos momentos, sobre todo aquellos centrados en Theo. Esto se debe a la secuencia temporal de los hechos que, como os comentaba más arriba, alternan entre su vida personal y profesional, y por tanto acontecen en dos escenarios muy distintos, con personajes que nada tienen que ver entre sí. En ocasiones, me confundió hasta cierto punto no saber muy bien cuándo había ocurrido qué.

También debo subrayar que, al margen de los momentos en los que Theo nos habla sobre su propia vida y los problemas con su mujer, también le veremos en otras situaciones más relacionadas con el hospital, inclusive en su tiempo libre, con lo cual esta línea separatoria entre lo personal y lo profesional se verá difuminada. Y es que el psicoterapeuta, obsesionado por ayudar a su paciente, optará por seguir ciertos métodos no demasiado lícitos, que entrarían más en el terreno de un detective que en el de un psiquiatra. Pero hasta aquí puedo contar 🙂

Ya que menciono a los personajes, deciros que no me convencieron del todo. Bajo mi punto de vista, es uno de los puntos flacos de la novela, pues ni el protagonista ni la mayoría de trabajadores y pacientes del hospital me resultaron creíbles. Diría que se basan en cierto modo en estereotipos caricaturescos: la paciente agresiva y malhablada, el director anciano de comportamiento y aficiones peculiares, la jefa de personal estirada y antipática, la vecina cotilla e insufrible…

Aun así, algunos me sorprendieron bastante, fuera por ciertos datos sobre ellos que jamás hubiera imaginado sobre esto no os revelaré nada, o por lo creíble y bien trazado de sus rasgos psicológicos, como por ejemplo Alicia y algunos de sus conocidos y familiares (su primo, el director de la galería donde exponía…) En cambio, su marido no me convenció para nada, y opino que se la da demasiada poca importancia, no hay una gran cantidad de escenas en las que aparezca o quizá fue la sensación con la que me quedé, pues no logré hacerme un esquema mental de su personalidad. Todo esto me llevó a concluir que el trabajo del autor peca de una curiosa falta de coherencia a la hora de crear a sus personajes. Podría decirse que claramente invirtió más tiempo o habilidad al trazar a unos que otros, pero supongo que eso puede pasarles a muchos escritores y aun así son capaces de ejecutar novelas correctas e interesantes, como en el caso de La paciente silenciosa.

En cuanto al desenlace, debo advertiros que os sorprenderá bastante, puede que hasta os sintáis un poco “timados”, puesto que el autor juega de forma aviesa con nuestra tendencia a mirar las cosas desde un solo prisma. No diré más para no arruinároslo, pero como me ha sucedido con otras novelas, fui víctima de darlo todo por sentado, sin plantearme que “ciertas cosas” pudieran no ser exactamente lo que parecían. En mi caso, la sorpresa no me molestó, aunque tampoco me satisfizo enteramente, porque la vi el típico recurso facilón para dejarnos a todos con la boca abierta, a costa de perder puntos de coherencia en el tipo de narrador escogido, y es que en el transcurso de la novela se omiten un montón de detalles con el único fin de confundirnos. Aun así, no está mal del todo, no es tan ridículo o imposible como en el caso de otros libros que juegan con esta clase de shocks inesperados (como por ejemplo este, cuya reseña publiqué hace unos días). Digamos que es un desenlace a traición, en el que el lector puede llegar a enfadarse con el autor, más por el as que se guardaba en la manga que por una ausencia de lógica o de credibilidad en la historia.

Antes de terminar, debo señalar que hubo varios pasajes que me llamaron la atención, pues el lenguaje utilizado o, mejor dicho, el tipo de reflexiones que se llevan a cabo en la novela me resultaron de lo más interesante por su lado profundo y filosófico. Los subrayé en mi Kindle con la intención de compartir alguno de ellos con vosotros, y aquí debajo os dejo mi preferido: es un buen ejemplo de la naturaleza de estos pensamientos que el escritor va dejando caer a lo largo de la historia, como brillantes en medio de la oscuridad:

Intentar atrapar copos de nieve que desaparecen es de alguna manera como intentar atrapar la felicidad: un acto de posesión que al instante deja paso a la nada.

 

Como nota final, le doy un 8 sobre 10: no es que sea una novela alucinante, pero creo que me acordaré de ella pasados unos meses a causa de su originalidad, del impactante arranque de la historia y, sobre todo, de las reflexiones de las cuales os hablaba hace un momento. Recomiendo La paciente silenciosa a los adictos a los thrillers con tintes psicológicos, muy especialmente si os gustan los giros violentos en la trama.

 

¿Alguien ha leído este libro? ¿Os gustó el sorprendente desenlace u os sentisteis estafados hasta cierto punto?

¡Espero vuestros comentarios! 🙂