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De forma especial, hoy os ofrezco un 2×1: dos reseñas en una sola entrada, dado que ambas son novelas cortas (poco más de 100 páginas) y están escritas por la misma autora. Os dejo los argumentos de las novelas en el orden en que las leí:


 

Ginebra tiene veintisiete años, vive con su mejor amiga en Barcelona, pero adora Nueva York; es estilista de moda, pero considera que poner excesivo cuidado en los detalles del vestir es una ordinariez; no soporta la falta de puntualidad, pero siempre llega tarde; afirma ser frívola, pero se pasa el día elaborando teorías sobre cuanto la rodea. Ginebra opina que el único objetivo vital realmente serio y respetable es la búsqueda de la felicidad y de la libertad. Novela de iniciación sobre la dificultad de crecer, y sobre las distintas posibilidades y limitaciones del amor.


Cuando era niña, para ayudarla a superar la muerte de su padre, a Blanca su madre le contó un cuento chino. Un cuento sobre un poderoso emperador que convocó a los sabios y les pidió una frase que sirviese para todas las situaciones posibles. Tras meses de deliberaciones, los sabios se presentaron ante el emperador con una propuesta: «También esto pasará». Y la madre añadió: «El dolor y la pena pasarán, como pasan la euforia y la felicidad».
Ahora es la madre de Blanca quien ha muerto y esta novela, que arranca y se cierra en un cementerio, habla del dolor de la pérdida, del desgarro de la ausencia. Pero frente a este dolor queda el recuerdo de lo vivido y lo mucho aprendido, y cobra fuerza la reafirmación de la vida a través del sexo, las amigas, los hijos y los hombres que han sido y son importantes para Blanca, quien afirma: «La ligereza es una forma de elegancia. Vivir con ligereza y alegría es dificilísimo». Esta y otras frases y el tono de la novela, tan ajena a cualquier concesión a lo convencional, evocan aquella Bonjour tristesse de Françoise Sagan, que encandiló a tantos (y escandalizó a no pocos) cuando se publicó en 1954. Todo ello en el transcurso de un verano en Cadaqués, con sus paisajes indómitos y su intensa luz mediterránea que lo baña todo.


Las dos novelas me han gustado mucho, más por la forma de escribir de la autora que por las historias en sí mismas, que son bastante anecdóticas: representan hechos de la vida cotidiana, cosas que pueden ocurrirnos en cualquier momento, y en ellas se tratan temas como el amor, la vejez, la muerte, la maternidad, la pérdida de la inocencia, el paso a la edad adulta, la infidelidad, la amistad, la soledad y la tristeza, entre muchos otros. Lo que las vuelve especiales es la intensidad con la que están narradas, la cuidada elección de palabras y sobre todo las reflexiones de la autora, que no tienen desperdicio. Podría decirse que nos explica las cosas sin filtros, como quien no tiene miedo de soltar todo lo que le pasa por la cabeza, sin temor a escandalizar u ofender. En cierto modo, su forma de narrar me hace pensar en la luz fría y despiadada de la mañana, mostrando todos los defectos de dos amantes tras una noche de pasión.

Por algún motivo, me gustó más “Hoy he conocido a alguien”, y eso que la veo mucho menos profunda que “También esto pasará”. La protagonista (y por extensión, la historia) refleja un cinismo que me llamó la atención, una especie de dureza y pasividad ante el mundo, la vida y las experiencias que nos marcan mientras las estamos viviendo, pero que al final no nos hacen evolucionar ni ser mejor personas. En cierto modo, me reconfortó ver cómo le pasaban cosas pero ella no cambiaba, como si en realidad no hubiera ocurrido nada en absoluto.En comparación con la otra novela, considero que la historia está mejor hilvanada, tiene más ritmo y sentido: hay introducción, nudo y desenlace, aparte del hecho que termina igual que empieza, con lo cual se completa una suerte de círculo.

En cambio, en “También esto pasará” la historia va un poco a la deriva. Arranca con la muerte de la madre de Blanca, pero en realidad no conduce a ninguna parte. Se relatan hechos, acciones, pensamientos y recuerdos, pero la novela podría haber terminado en cualquier momento; el final no marca ningún cambio, ni sientes que se haya cerrado nada. Es tan solo una fotografía de un instante en la vida de una persona. La primera novela captura asimismo un momento o época específica en la vida de la protagonista, pero como comentaba, por lo menos a mí me dio más la impresión de un ciclo que empieza y acaba con algo más tangible. Aunque también es verdad que, mientras en “Hoy he conocido a alguien” no sientes que la protagonista, Ginebra, haya evolucionado ni aprendido nada, en “También esto pasará” sucede todo lo contrario: Blanca prácticamente se rompe en pedazos tras la muerte de su madre; debe recomponerlos y aprender de nuevo a vivir.

Lo más importante que destacaría de estas dos novelas es que al margen de entretenerme, me han hecho sentir y reflexionar. Al terminarlas me sentí embargada por una melancolía intensa, un tipo de sentimiento que me acomete en ocasiones cuando entro en sintonía con el modo de pensar de alguien. Me gustaría compartir con vosotros algunas citas del libro que quizá terminen de convenceros de leer ambas novelas o, por lo menos, una de ellas:

«Nos pasamos la vida entera acercándonos y tomando distancias, en un vaivén continuo, respecto a uno mismo, a nuestros amores, a cosas menos importantes.»
(Hoy he conocido a alguien)

«No dejamos de querer a la gente cuando nos lo proponemos, el amor no termina cuando lo deseamos, termina un buen día, lo deseemos o no, y termina entonces de forma inevitable. Es un empeño inútil proponerse dejar de amar o proponerse seguir amando.»
(Hoy he conocido a alguien)

«Soy un fraude de adulto, todos mis esfuerzos por salir del patio de recreo son estrepitosos fracasos.» (También esto pasará)

«Pienso que tal vez podría proponerle ir a tomar algo (y emborracharnos y contarnos nuestras vidas con entusiasmo y a trompicones, y rozarnos distraídamente las manos y las rodillas, y mirarnos a los ojos un segundo más de lo correcto y besarnos y follar precipitadamente […], y enamorarnos y viajar y estar siempre juntos y dormir apretados y tener un par de hijos y, finalmente, salvarnos).»
(También esto pasará)

Para terminar, puntúo ambas novelas con un 8 sobre 10, y os las recomiendo de corazón si queréis pasar un rato reflexionando sobre aspectos profundos y básicos de la vida como el amor y la muerte.

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