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Me leí esta novela hará cosa de un mes, sin tener ni idea de que era una trilogía, aunque por lo que he visto, los libros pueden leerse de forma independiente. Antes de adelantar más, os dejo como de costumbre con la portada del libro y su argumento:


Martin A. La Regina


El detective Finlay Macleod del cuerpo de policía de Glasgow es enviado a la isla de Lewis, al noroeste de Escocia, lugar donde se crió y al que esperaba no tener que volver jamás, para investigar un posible caso de asesinatos rituales.
Macleod se reencuentra en la isla con todo aquello que creía haber olvidado: un paisaje agreste y lluvioso, un entorno religioso, opresivo y dominado por las supersticiones, unas tradiciones sangrientas de terribles consecuencias y ahora, además, un caso que le sumerge en la bruma de una isla en la que, como él bien sabe, los recuerdos se cobran vidas.
Este ambiente cargado de envidias, amores frustrados y oscuros recuerdos acompañará a Fin en la investigación del caso de los macabros asesinatos en el que una de las víctimas había sido uno de sus antiguos compañeros de escuela.


Me considero una amante de la novela negra. Ando en constante búsqueda de nuevas historias de este estilo que llamen mi atención y que se salgan un poco de los tópicos. Al dar con este libro, me llamó la atención por dos motivos: la mención del paisaje frío y lluvioso de Escocia (y más aún que la historia tuviera lugar en una isla) y el tema del reencuentro con un pasado oscuro. Considero que son los ingredientes perfectos para gestar una historia de misterio: brumas, lluvia, frío y traumas del pasado. Sin embargo, confieso que tenía unas expectativas demasiado altas que luego, al leer la novela, no se vieron demasiado satisfechas.

El libro no está mal, pero creo que le falta ritmo para convertirse en un auténtico thriller. La historia resulta demasiado lenta, creo que el autor se alarga demasiado con las regresiones al pasado, y al final acabas tan harto que solo quieres que la novela se acabe de una vez. Si bien la historia del presente es de suspense, dado que se centra en la investigación criminal del protagonista, que es policía, con las regresiones al pasado nos vemos envueltos en una narración que no tiene nada de misteriosa: no son más que las peripecias de un chico, desde que es un niño hasta convertirse en adolescente. Así, en la parte del pasado se nos explica la vida de Finn, su experiencia en el colegio, sus amigos y enemigos, su primer amor… No digo que sea lo más aburrido del mundo, pero no tiene nada que ver (por lo menos, a simple vista) con la investigación presente y como comentaba antes, entorpece bastante el ritmo de la historia.

Sin embargo, lo peor de la novela es, bajo mi punto de vista, el desenlace. Podría decirse que ambas historias (la del pasado de Finn y la del presente) tienen un final que supuestamente busca ser sorprendente y poco predecible, pero a mí me pareció absurdo.

Para empezar, el hecho de que Finn ni siquiera recordara “el suceso” del pasado (no lo diré para no chafar la novela) me parece una tontería. Creo que hay casos en los que la gente bloquea recuerdos a causa de un trauma, pero que después de tantos años no haya recordado nada (con excepción de unos sueños recurrentes que va teniendo a lo largo de la novela y que no se entiende qué pintan), ni haya intentando hablarlo con Artair (su antiguo mejor amigo) no me parece muy verosímil.

Por otro lado, la gran intriga del libro (saber quién es el asesino de los crímenes que han traído a Finn de vuelta a la isla) podría haber resultado original e inesperada… de no ser por el motivo que lleva al asesino a matar, y que me pareció completamente pillado por los pelos. Opino que el escritor quería escoger a ese personaje como el malo de la historia para impactar al lector, pero que intentando huir de lo predecible ha ido a parar a lo llanamente ridículo. En ningún momento hay pistas que permitan suponer quién es el culpable; de hecho, considero que uno de los fallos de la novela es que no ofrece sospechosos demasiado creíbles. El autor se pierde demasiado en las historias pasadas de los personajes, sobre todo en la tradición de la caza de las gugas (crías de los alcatraces), que me pareció horrenda y salvaje, y el triángulo amoroso de Finn, Artair y Marsaili. Por culpa de estas distracciones constantes, no tuve la impresión “real” de estar leyendo un thriller. Como comentaba antes, falta cierto ritmo trepidante, menos rollo sobre el pasado y más acción, más pistas y personajes sospechosos, etc.

No negaré que la historia está bien escrita, sobre todo en lo referente a las descripciones, que te meten mucho en el clima frío y lluvioso de la isla. También debo reconocer que el mal rollo en general que me ocasionó el tema de la caza de las gugas creó un buen clima de misterio, y que los personajes están bien perfilados, aunque en algunos aspectos no resultan verosímiles, como he comentado antes.

Para acabar, solo añadir que pese a la valoración algo negativa, no me arrepiento de haber leído el libro, pero tampoco lo recomendaría, aunque tiene muy buenas críticas, pero no es para mí. Desde luego, tampoco continuaré con el resto de libros de la trilogía, que por lo que leí por Internet, son peores que el primero.

Mi nota final es de un 6 sobre 10.

¿Vosotros habéis leído este libro? ¿Consideráis que encaja realmente en la categoría de thriller? No olvidéis darle al *Like* si os ha gustado la valoración y dejad un comentario si queréis compartir vuestras impresiones sobre la novela o la reseña 🙂


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